EL DESPERTADOR: EL ENEMIGO DE LÓPEZ OBRADOR

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POR Isidro O’Shea

Ya no somos pocos los que nos cuestionemos qué hace el presidente la mayor parte del día. Y es que si bien, es cierto que el presidente es capaz de marcar agenda, también es que solo lo logra a partir de sus mañaneras. Sin embargo, ya casi a mitad del sexenio, el hecho de que marque agenda desde temprano no parece representar vientos a su favor, sino todo lo contrario, pues sus declaraciones cada vez resultan más escurridizas y ajenas a un gobernante.

 

Puede que, en el 2018 en lugar de haber tenido una cita electoral para elegir presidente, hayamos estado en casa votando en Cartoon Network por la caricatura que queríamos ver. Pues no solamente el presidente es caricaturesco, sino también lo que produce, incluyendo sus pocas acciones, las cuáles difícilmente podemos catalogar como políticas públicas.

 

Se puede afirmar lo anterior por muchas de sus ocurrencias, pero solamente lo haré a partir de una, misma que no solo se le salió de control, sino que incluso le dio un revés a sus chistespropuestas de primera hora del día. Y es que no hace mucho que el presidente López Obrador dijo que el bienestar de la sociedad mexicana no debía medirse a través de los parámetros objetivos como el PIB, sino que pediría que se hiciera a partir de una medición (evidentemente subjetiva) respecto a la felicidad de los mexicanos. 

 

Sin embargo, si ello por si mismo era gracioso y digno de un cuento, más que de una complicada realidad, el chiste se le salió de las manos; pues precisamente, el índice de felicidad que todos los años se presenta, con motivo del día internacional de la felicidad, ha evidenciado el retroceso social que hemos sufrido en los últimos meses. 

 

Es cierto que el COVID19 fue el gran causante de que los niveles de felicidad se redujeran a nivel mundial; sin embargo, los países que encabezan la lista no sufrieron grandes caídas, debido a sus políticas y decisiones de gobierno que permitieron un balance entre prevención del COVID y mantener cierta “normalidad” de la vida en sociedad. En México no se ha logrado ninguna de las dos.

 

Los mexicanos hemos pasado del lugar 23 a nivel mundial al lugar 46, caímos un 100% en el ranking de felicidad. Es así como, hasta los indicadores subjetivos, le dan la espalda al gobierno y a las propuestas de López Obrador, haciéndole ver lo caricaturesco de su gobierno.

 

Ya no se vale que se compare a nuestro presidente con Hugo Chávez o Nicolás Maduro. No, no se vale, porque si bien es cierto que el país no ha llegado a la decadencia de Venezuela, también es cierto que nuestro presidente es único, no se asemeja a ningún otro populista. AMLO tiene hoy día la retórica y la demagogia más simplistas del continente. A su lado, populistas como Evo, Maduro o el mismo Trump parecen grandes especialistas en la gestión de gobiernos.

 

Es evidente que el gran enemigo del presidente no son los que él llama conservadores, sino su despertador, ese que día a día lo levanta de la cama, ¿Para qué? Para salir y decirnos una serie de sandeces, sandeces que incluso ya se dan el lujo de darle la espalda.  

 

¿A DÓNDE VAMOS A PARAR?

 

Si aquí en 8 columnas, ya tenemos las letras de Juan Gabriel, nada nos impide tener por un día la letra del Buki, Marco Antonio Solís, y preguntarnos “¿A dónde vamos a parar?” pues el gobierno simplemente es evidenciado a diario con antiguas declaraciones de ellos mismos. Ahora, a partir de la hemeroteca de las, antes benditas, ahora malditas redes, Epigmenio Ibarra fue evidenciado; pues había dicho que en caso de que AMLO llegara a ser presidente, no aceptaría ningún contrato ni beneficio individual. ¿Y ahora? Ahora sabemos que fue beneficiado con un pequeñito préstamo por parte del gobierno por 150 millones de pesos.

 

Por cierto, hablando de producciones de televisión, quizá sea tanto el coraje de López Obrador hacia Víctor Trujillo, que lo que el tabasqueño busca, no es ser líder nacional, sino el payaso de del show matutino que el periodista tantos años encabezó: El Mañanero.

 

BONUS TRACK: han aparecido nuevas encuestas en las redes sociales sobre la intención del voto en Toluca. Hay que destacar los careos, y es que, a partir de estos, el PVEM es el más beneficiado; su carta, Ernesto Monroy no solamente aparece por delante del candidato de la coalición PRI-PAN-PRD, sino que aparece 10 puntos abajo del actual alcalde Juan Rodolfo, quien naturalmente, al ser gobierno, una vez que inicien las campañas seguirá cayendo. Con esto, podemos entender mucho; como el porqué el Dr. Monroy PARECE haber preferido ir por la alcaldía y no por la diputación federal, misma que tenía en charola de plata para arrasar con los demás. Sin embargo, a diferencia de la mayor parte de los políticos, al doctor Monroy no le pueden vender gato por liebre con números ficticios; si alguien sabe de números y cómo interpretarlos, es él mismo: actuario y maestro en estadística. Muy probablemente, su proyección de números le den para ganar. Solo le quedará echar toda la carne al asador; pues los números, el café y la energía ya los tiene.