DESPUÉS DE LA ELECCIÓN ¿VIENE LA CALMA?

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Por: Edgar Romero

 

A pesar de que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador implemento un protocolo para blindar de amenazas del crimen organizado y de cuello blanco a aspirantes de elección popular, el proceso electoral de 2021 fue el mas violento del que se tenga memoria en la historia reciente, con 90 asesinatos y 693 agresiones contra políticos y candidatos, todos los días y durante toda la campaña los ataques arteros fueron una constante, aquellos que pensaban que lo ola de inseguridad decrecería después de las elecciones se equivocaron por completo.

El sábado pasado el Presidente Andrés Manuel López Obrador declaro ante diversos medios de comunicación que el país esta en calma, que hay tranquilidad y gobernabilidad, sin embargo, el clima de inseguridad que se vive a lo largo y ancho del territorio nacional nos indica otra cosa, la ejecución de quince civiles en la frontera de Tamaulipas, el enfrentamiento en Valparaíso, Zacatecas entre miembros de la delincuencia organizada, el asesinato de los lideres Yaquis Tomás Rojo Valencia y Luis Urbano Domínguez, y la crecente tasa de feminicidios, solo por mencionar algunos ejemplos, ponen de manifiesto una realidad que no se puede ocultar con solo el discurso político.

Es cierto que no toda la culpa es del Presidente y que los carteles de la droga no se construyeron en apenas dos años, también es cierto que López Obrador encontró un país sumergido en la peor crisis de corrupción de la historia, pero minimizar el terrible problema de inseguridad que nos aqueja poco abona para avanzar en la solución de un problema que parece no tener remedio.

Las políticas de seguridad pública deben construirse desde la federación en coordinación con los Estados y los municipios, todas las entidades federativas viven una realidad diferente pero que es necesario atender de manera urgente mediante la implementación de planes de capacitación, de inteligencia policial y combate al delito, para eso se requiere dejar de lado la austeridad republicana y destinar recursos suficientes para enderezar el barco, nuestro problema no es de ahora, pero se ha dejado crecer, lamentablemente en lo que va del gobierno no se ha marcado un derrotero firme y  serio para combatir la inseguridad, pareciera ser que falta estrategia y esto se refleja en los magros resultados del gabinete de seguridad, sin hablar por ahora del perfil de sus integrantes.

Las votaciones son procesos cíclicos y democráticos bastante naturales, después de una elección viene un reacomodo en las fuerzas políticas, sociales y económicas pero también es necesario la reconciliación, es necesario encontrar puntos de acuerdo para dirimir cualquier controversia, el problema de seguridad al que nos enfrentamos resulta ser también una granoportunidad para pensar en el bienestar de México, pero se necesita que alguien marque el rumbo y la estrategia,esa gran responsabilidad si le corresponde a nuestro presidente, Usted no tiene la culpa señor presidente pero si parte de la solución, nada se gana con minimizar este gran problema.