ENTRE COMILLAS- Alberto Abrego

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  1. ENTRE COMILLAS

Por: Alberto Abrego

LA ÚNICA VERDAD HISTÓRICA

“Durante cuatro años evidentemente las autoridades coparticiparon en borrar el rastro de los muchachos”

Alejandro Encinas, Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración.

Cuando aquel 26 de septiembre de 2014 patrullas municipales y civiles armados interceptaron los autobuses con 43 estudiantes a bordo, ni los policías, ni los grupos delincuenciales, mucho menos los normalistas imaginaron que serían protagonistas de un acto criminal que ha alcanzado niveles internacionales y que a siete años no está ni cerca de esclarecerse.

Se ha documentado que esa noche, los policías entregaron a los estudiantes al grupo criminal “Guerreros Unidos”, cuyo líder era María de los Ángeles Pineda, nada menos que la esposa del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, quienes permanecen presos por delincuencia organizada. Fuentes oficiales reportan 111 detenidos por este casoy se han encontrado solo tres cuerpos de los 43 estudiantes desaparecidos.

En su momento, al entonces Procuraduría General de la República (PGR) detuvo a 140 presuntos responsables (la mayoría ya han sido liberados por inconsistencias en la Carpeta de Investigación o por falta de pruebas) y concluyó que los normalistas fueron asesinados, incinerados y posteriormente sus restos arrojados al Río Cocula. Así lo determinó el entonces Procurador General de la República, concluyendo: “esa es la verdad histórica”.

Esta es una de las páginas más negras de nuestra historia. Ya son 84 meses de una herida que no cierra, de una “Verdad Histórica” fabricada desde el poder y que nunca convenció a nadie. De una ausencia total del Estado de Derecho en Guerrero que agravia no solo a las familias de los 43 estudiantes sino que indigna y avergüenza a todo el país.

Investigaciones de ADN 40 revelan que durante esos 7 años, 1043 personas han desaparecido en el estado de Guerrero. Alrededor de 10 mil guerrerenses han huído de sus comunidades durante los últimos 10 años debido a la inseguridad por el narcotráfico, lo que ha provocado que pobladores de algunas comunidades en la zona de la Montaña Baja bloqueen su territorio en demanda de mayor seguridad. Guerrero sigue siendo de los estados más pobres y violentos de México y de los pocos en el mundo en donde los niños se unen a las autodefensas para defender sus territorios.

La única “Verdad Histórica” de México es el crimen.Asesinatos por doquier, narcotráfico, desapariciones, violaciones a derechos humanos, secuestros, extorsiones, robos y cualquier clase de delito ya se hicieron parte de la vida misma de los ciudadanos de México. La violencia que vivimos es un cáncer nacional que no se logra contener y mucho menos revertir. Nos ha tocado una generación de la violencia, donde resulta sencillo desaparecer a 43 estudiantes con la complacencia y contubernio del Estado. Matar es tan solo un empleo, ir a la cárcel ya no les preocupa y desafiar a la muerte para ellos es un orgullo. Esta generación ha hecho de la delincuencia un entretenimiento bajo la mirada indiferente y perversa de quienes han sido contratados para protegernos. Es una demostración más de que estamos ante un sistema podrido, infiltrado hasta la médula por el virus de la corrupción y la delincuencia organizada y esta realidad nos grita el hartazgo y el rechazo de los ciudadanos. La inseguridad se presenta como un problema irresoluble y el crimen organizado como una fuerza imbatible que impone sus reglas desde el poder de las armas y la impunidad comprada.

Parece que el asunto se mueve y por lo menos se ve más voluntad para encontrar a los 43 estudiantes, como no la hubo antes, pero aún se ven los rostros del abandono, la decepción, el olvido y la amargura de sus familiares que exigen y que buscan mendrugos de información sobre sus seres queridos. Lamentablemente no se vislumbran respuestas prontas y este caso se suma al de Tlatelolco, al de Aguas Blancas, al de San Fernando, al de Tlatlaya, al de Acteal y tantos otros que retratan la impunidad en México.

Esta es la real “Verdad Histórica” de México… Así estamos.

RÁPIDAS MEXIQUENSES. En Naucalpan, líderes sociales, empresarios, trabajadores del municipio y medios de comunicación cuestionan la pésima administración del Tesorero Leopoldo Corona Aguilar, a quien se señala como responsable de la enorme deuda y de la crisis financiera que sufre la demarcación además de haberle fallado a la presidenta municipal y a los naucalpenses. Difiero. Corona Aguilar no ha hecho más que mostrar lealtad y “aguantar vara”. No olvidemos que son públicos los señalamientos de daños a la Hacienda Pública por parte de Patricia Durán Reveles por más de 1208 millones de pesos, del exceso de 6.5 millones de pesos en prestaciones a 18 de sus funcionarios consentidos, los gastos de su boda millonaria, entre otros “detallitos”. El erario municipal era lo de menos, cubrir las espaldas es, tal vez lo que el Tesorero mejor supo hacer. Entonces no falló, esa era su tarea. ¿Cómo lo iban a correr?