ENTRE TUERCAS Y CABLES – ¿AGUA COMO COMBUSTIBLE?

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Alfonso Faure Meza

@alfonsofaurem

Mientras exploraba la red y leía un poco de las últimas noticias del mundo automotor, descubrí una nota que me llamó la atención. La crónica relataba que Toyota anunció, el pasado 22 de abril, que comenzaría a desarrollar un motor para carreras basado en el uso hidrogeno. 

             El hidrogeno, siendo el elemento más ligero y abundante del universo, no ha sido muy explotado como combustible para los vehículos de pasajeros como lo ha sido para los cohetes y transbordadores espaciales, y en general la industria aeroespacial. Sin embargo, como parte de los objetivos globales de lograr la neutralidad de carbono, y ofrecer una movilidad sustentable, combinar diferentes tecnologías nos podrá ayudar a que, como humanidad, alcancemos estas metas.

El uso de este gas para los autos puede venir en dos formas diferentes entre sí y cada una con sus respectivas ventajas.

Por un lado, el hidrogeno puede ser utilizado como combustible dentro de un motor de combustión interna. Este formato es el más tradicional ya que puede utilizar muchas partes del chasis, del motor y el auto en sí, como los que se han utilizado para los carros a gasolina; con la diferencia de que estos vehículos, quemarían hidrogeno en lugar de algún hidrocarburo. Como no tenemos carbono en el aire ni tampoco en el hidrogeno puro, la combustión resultante no genera CO2, ni el aún más tóxico, monóxido de carbono; aunque, como cualquier otra combustión de alta temperatura, si se pueden llegar a generar los óxidos de nitrógeno (NOx), que son nocivos para la salud. No obstante, las nuevas tecnologías en turbocargadores, “Intercoolers” (enfriadores de aire) e inyección directa, ha logrado que la producción de los NOx sea mínima y que el mayor residuo de la combustión del hidrogeno, sea agua.

Por otro lado, el hidrogeno puede ser utilizado dentro de los vehículos eléctricos de pila de combustible (FCEVs por sus siglas en inglés). En este tipo de autos, el hidrogeno reacciona químicamente con el oxigeno del aire para producir electricidad. Esta electricidad es a su vez utilizada por un motor eléctrico como el de cualquier otro auto eléctrico de baterías para mover las ruedas y avanzar. Para esta reacción, el único residuo (o gases de escape) es agua por lo que este tipo de vehículos es considera como de “Cero Emisiones”. La ventaja con este tipo de tecnología es que, al no tener un proceso de combustión, no hay emisión de gases, además de que el calor generado también es menor. Además, se tiene la ventaja de que la recarga del tanque de hidrogeno es tan rápida como la de gasolina, y no hay tiempo de espera como en lso eléctricos “tradicionales” Sin embargo, el costo de producción de este tipo de coches es mayor por el cambio de diseño que se debe realizar para instalar la nueva pila de combustible y el motor eléctrico; además de necesitar cantidades altas de platino para la manufactura de la pila.

             De cualquier manera, y como sucede con cualquier otro tipo de tecnología, es importante considerar la huella medio ambiental que se genera, no solo de manera local por el mismo auto, sino también por la producción y transporte de su combustible y/o energía. No se puede considerar totalmente “verde y limpio” un Tesla que utiliza electricidad generada a partir del combustóleo en la termoeléctrica de Tula, en comparación a un Tesla usando electricidad generada por los aerogeneradores del Istmo. En esta misma manera, la producción de hidrogeno deberá mejorar para lograr ser más eficiente y con menos impacto hacia la atmosfera. Ya que es importante recalcar que el 95% del hidrogeno se produce a partir de combustibles fósiles y que se requiere gran cantidad de energía para su almacenamiento y transporte hacia las estaciones de recarga. Por lo tanto, la adopción real del hidrogeno como opción “verde” aún está en pañales, pero con el suficiente desarrollo e innovación, podría convertirse en uno de los combustibles del futuro.