El lenguaje universal

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POR Sandra CHÁVEZ MARÍN

El respeto es considerado uno de los valores fundamentales para la convivencia humana, somos seres que, dentro de la pluralidad, tenemos claro que la convergencia radica en la búsqueda del bien común.

Los espacios que se están abriendo para el intercambio de ideas son amplios, ya no se limitan a medios impresos, el internet abrió una puerta a las opiniones y se ha convertido en la panacea para una sociedad más inclusiva. Es bien sabido que esta nueva dinámica, suma cuando se basa en la mesura.

Dentro de los grandes logros que tenemos como humanidad es creación de la Organización de las Naciones Unidas, principalmente porque representa el ápice de la tolerancia para la eliminación de la violencia entre los países; desde 1945, 51 naciones (ahora 191), entendieron perfectamente que la única manera de prosperar sería, no solo reconocer las diferencias, sino firmarlas como una realidad y volverlas parte del cotidiano que permitiera aunar puntos de acuerdo para el bienestar mundial.

Las instituciones y organizaciones se fortalecen con la participación de todas y todos; a la par que se ven demeritadas con actitudes negativas que no se rigen en la medida del honor y la consideración que nos determinan como individuos. Es ideal que, desde nuestras trincheras impulsemos valores para traer a nuestro cotidiano la inclusión y la empatía, así como los derechos primigenios, con miras a un entorno de convivencia pacífica.

La bandera que debemos llevar es de unidad, sabemos que la pandemia nos ha dejado una profunda herida que solo podremos sobrellevar si somos conscientes de los temas apremiantes y el quehacer de la comunidad.

A veces olvidamos que las niñas y los niños tienen su primera escuela en casa, debemos hacer de su conocimiento que el respeto es fundamental y debe ofrecerse a todas y todos en tanto seres vivos. Las infancias son el futuro por lo que protegerlos también es cuidar el devenir, sin olvidar que son ellos, a veces los más sabios, los más humanos. El hogar debe ser el primer contacto para forjar catedráticos, médicos, políticos, periodistas, con el firme propósito de marcar un cambio y sumar voluntades en la conquista de espacios; logros que se reflejan en la llegada de mujeres al poder, jóvenes en candidaturas y hombres que se reinventan cada día para formar masculinidades que contribuyan a la igualdad.

Este año nos ha demostrado que mantener las relaciones interpersonales es fundamental para sostenernos en momentos complicados, no todas las personas estarán de acuerdo con nosotros, sin embargo, evitar disputas es fortalecer nuestros propios perfiles. Volvernos resilientes se traduce en consensos, al tiempo que hacemos resonar aquellas que valoran quienes somos, nuestros esfuerzos y sacrificios. El lenguaje de la tolerancia y el respeto debe ser universal.

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