MUJER RESILIENTE – EL CAMBIO PARA UN MEJOR FUTURO

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Por: Sandra Chávez

 

Debemos mantenernos en movimiento. Ya lo mencionan algunas voces: el movimiento es vida, y es parte de volvernos mejores paso a paso.

Los seres humanos formamos la historia en evolución, este concepto nos ha mantenido con vida, incluso, podemos afirmar que es aquello que nos trajo a la época moderna. En términos macro, somos resultado del cambio, en la propia vida, también.

Al nacer iniciamos con retos que nos ayudan a adaptarnos, de manera forzada, al nuevo entorno que resulta más hostil y menos llevadero, por eso el llanto, salimos de la zona que conocemos; debemos aprender a respirar, a comer, a hablar. Es extraño que pocas personas tengan consciencia de lo difícil que debe ser para un neonato enfrentarse a experiencias que literalmente se convierten de vida o muerte.

Todos pasamos por esto, fuimos esos seres que no sabían sobrevivir. Entender que nacemos para acoplarnos, que somos resultado de aprender, puede transformar nuestra percepción de la vida entera y ver los retos como lo que son, un momento pasajero, un espacio que se volverá parte de nuestra zona de confort, pasado el tiempo y las experiencias necesarias.

Dejemos atrás la pasividad y convirtamos nuestro entorno en historias de resiliencia. Es una realidad que vivimos una época de cambio, nuestra habilidad para tomarlo y volverlo parte del cotidiano, determinará el éxito en todo aspecto. Ya lo decía Victor Hugo ‘El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad’; tener la ocasión y tomarla puede resultar en panacea para esa mejora que generalmente buscamos tanto.

Pondré un ejemplo: Uno de los saltos más importantes es la nueva concepción de las masculinidades y la feminidad. Las nuevas generaciones nos invitar a reinventarnos, y esa metamorfosis debe llevarnos a entender mejor a cada actor social, eliminando estructuras de violencia que trastocan a todas y todos.

Otro ejemplo es en el ámbito laboral, las dinámicas ya no son las que conocimos; la nueva fuerza de trabajo tiene que buscar los mecanismos para hacerse de propiedades o ahorrar para el retiro, ¿qué nos toca? Proveer de los recursos necesarios para que esta transformación sea llevadera, y en beneficio general. No abusar de su trabajo, agradecerlo y remunerarlo. A veces los cambios no son para que solo seamos testigos, podemos ser participantes activos y forjadores de una nueva y perfeccionada realidad.

La invitación está abierta siempre, marcharse del lugar seguro para crecer laboral, espiritual, económica e interpersonalmente, no es fácil; sin embargo, no podemos dejar de mirar al futuro, y regir nuestro actuar con esa altura de miras. En consecuencia, nos volveremos en la persona que nos enorgullezca o que deseamos ser.

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