Por quienes estamos, y quienes ya no están

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POR Sandra CHÁVEZ MARÍN

Terminó el primer mes de 2021, y está por demás mencionar que los momentos más complicados no han sido los que salen en televisión, sino los que hemos mantenido a discreción, para sí mismos, las y los nuestros. Me alegra volver y que nos leamos; retorné renovada, inundada de energía positiva y deseos insuperables de continuar viva.

El inicio de año me ha dejado una de las mayores lecciones de resiliencia que tendrá eco el resto de mi vida; compartirles mi experiencia es una bandera de victoria para todas las personas que desafortunadamente hemos sufrido de la COVID.

Cuando transitas por el terrible proceso para superar las complicaciones de salud producidas por el virus en cuestión, asimilas que la voz más estridente y dolorosa a vencer es la interna; valoras la desvalorizada acción de abrir los ojos y agradecer el nuevo día, cada mañana; agradeces por tener fuerza en tu ser para moverte y levantarte de la cama; asimilas que un vaso de agua es la diferencia entre sentirte vivo o que desfalleces; aprendes que atender a tiempo los mensajes de tu cuerpo hacen la diferencia en los resultados; conoces el temor hacia lo desconocido por invisible que parezca; entiendes que demasiado nunca es demasiado, cuando significa la diferencia entre la vida y la muerte; experimentas y toleras el dolor, que suele ser intolerable.

 

Con la pandemia hemos aprendido a generar sonrisas con los ojos, intercambiar ideas con la mirada; confirmamos que todas las personas merecen el mismo respeto y generosidad, somos seres humanos igualmente vulnerables ante el existir y la luz eterna, no habitan diferencias entre nosotros al momento de estar postrados debatiéndonos en el paradigma de subsistir o darnos por vencidos, por lo que no debes ocultar si estás o estuviste en contacto con el virus; amor, fraternidad y respeto para quienes nos rodean son el estandarte para lograr salir avantes.

 

Después de esta temible pero enriquecedora experiencia, me veo con el compromiso de impulsar todo aquello que esté a mi alcance para que quienes entramos, salgamos con vida. Las y los mexiquenses que fuimos portadores de SARS-CoV-2 recibimos el llamado por parte de la Secretaría de Salud para contribuir al desarrollo de tratamientos más efectivos mediante la donación de plasma.

Donar plasma podría aportar a reducir la mortalidad en pacientes diagnosticados, sin embargo, hasta el 29 de enero sólo 50 mexiquenses han aceptado la invitación a ser solidarios, hoy te invito a que tomemos ésta como una oportunidad para hacer la diferencia.

Si estás lista o listo para aportar a esta lucha, deberás acudir en un periodo de 14 a 28 días después de la recuperación al Centro Médico ISSEMyM o al Hospital Materno Perinatal “Mónica Pretelini Sáenz”, o bien, asistir al Hospital General de Atizapán de Zaragoza y el Hospital General de Ecatepec “José María Rodríguez”, en Toluca.  Si lo prefieres, llama a las líneas proporcionadas por la Secretaria de Salud del Estado de México: 722-275-6300, extensiones 1061436, 1061438 y 106143, así como 722-276-5540, 55-2909-0984 y 55-6518-4578 extensiones 91090 y 90091, en las que resolverán todas tus dudas.

Me regocija que mis letras vuelvan a la luz, te reitero la invitación a leernos todos los lunes en Mujer resiliente, y a seguir ampliando el debate a través de mis redes sociales:

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