Gustavo, sufrido y poco valorado alfarero

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Foto: Juan Hernández

POR: GUILLERMO GUADARRAMA R.

Gustavo Martínez Álvarez, viene del Estado de Michoacán y reside temporalmente en Toluca, con el único fin de ganarse el pan de cada día y llevarlo a su familia vendiendo macetas, de sol a sol.

Ante una labor artesanal de pintar y decorar su producto y ponerlo en venta, comenta las dificultades que se tiene pues no tiene un lugar donde quedarse por lo que el acto de pernocta lo ejerce dentro de su camioneta durante alrededor de 15 días.
Debido a que las autoridades no le permiten vender en zonas céntricas de la ciudad de Toluca, este artesano tiene que mantenerse en constante movimiento por diferentes puntos llegando también hasta San Mateo Atenco.
No goza de descanso pues la venta comienza desde que sale el sol y hasta que se mete.
Gustavo comentó que regresa a su tierra cada 15 días para quedarse solo un par de noches y continuar la travesía de vender su arte en pintura de macetas de todos tamaños, no obstante asegura que difícilmente la venta de un día es buena pues si bien le va solo llega a ganar 300 pesos mientras que en otras ocasiones no vende absolutamente nada.
A pesar de todo Gustavo no está interesado en agruparse con demás artesanos y exigir a las autoridades un apoyo pues dice ser “un Hombre de paz” y no quiere problemas con el gobierno, lo único que pide es que le sedan el derecho a vender donde el quiera.
“Luego llegan y me dicen que no puedo vender y me voy pero preferiría que me pidieran un talón no importa yo los pago pues también es su trabajo y respeto pero que me respeten a mi también” exaltó el señor Martínez Álvarez.
Pues de manera muy respetuosa aseguró que si le piden pagar derecho de piso el lo pagaría siempre y cuando lo dejen elegir el lugar donde quiere vender pues en ocasiones las autoridades le ofrecen lugares difíciles para venta.
De igual manera se encuentra en busca de algún terreno para poder vender sin problema alguno y sin que las autoridades lo molesten pues a sus más de 40 años le es difícil tener que subir y bajar la mercancía de su camioneta día con día.
Después de cuestionarlo sobre manifestar sus inconformidades ante el gobierno, Gustavo recordó lo que está sucediendo con los maestros de la CNTE.
“A veces yo me siento impotente de ver lo que hacen, si ya no quieren trabajar que metan a otros maestros por que hay muchos que están más preparados y con ganas de chambear pero no tienen el espacio y los que lo tienen sólo están peleando y haciendo desorden y es lo que yo no quiero, ya bastante tenemos con esa gente como para que también uno se ponga igual” comentó el artesano.
Así, extrañando a su familia y su tierra constantemente Gustavo Martínez Álvarez continua vendiendo sus macetas pintadas por su propia mano donde el único apoyo que ha tenido es el de sus seres queridos que se encuentran lejos y comprenden el duro trabajo de ser un artesano en el Estado de México.