Vivió EE.UU. por sexto día consecutivo “los peores disturbios desde la muerte de Martin Luther King”

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REDACCIÓN, 1 Junio 2020.- El día de ayer por sexto día consecutivo las protestas, los toques de queda, los saqueos y la ira sacuden a Estados Unidos. de un extremo a otro: de Nueva York a Los Ángeles, de Florida a Seattle e, incluso, las cercanías de la Casa Blanca.

Las manifestaciones, que comenzaron inicialmente en Minneapolis luego de que George Floyd, un afroestadounidense de 46 años, muriera después de que un policía le presionara el cuello con la rodilla durante más de 8 minutos, se han extendido por más de 75 ciudades de toda la Unión.

Por casi una semana, las marchas han continuado tornándose en enfrentamientos con la policía, quema de autos y actos violentos e incendios.

Quién era George Floyd, el afroestadounidense muerto bajo custodia policial en Minneapolis (y qué se sabe del agente involucrado en el incidente)
El dolor y la ira sacuden unas 50 ciudades de EE.UU. tras la muerte de George Floyd bajo custodia policial
Como consecuencia, las autoridades locales han decretado toques de queda en más de 40 ciudades y han desplegado la Guardia Nacional (la fuerza militar de reserva que EE.UU. usa para situaciones de emergencia) en unos 15 estados.

Los disturbios de esta semana en Estados Unidos son los más graves que se reportan en el país desde 1968, cuando Martin Luther King fue asesinado.

“Desplegar la Guardia Nacional, usar balas de goma, gases lacrimógenos y gas pimienta, estas son una variedad de tácticas policiales que pueden exacerbar una situación ya tensa”.

Las manifestaciones de miles de personas tienen lugar a pocas semanas de que EE.UU. comenzara a reabrir tras ser azotado por la pandemia de coronavirus, que ha dejado allí más de 100.000 muertos y mientras siguen vigentes normas de distanciamiento social.

Al menos 75 ciudades de todo EE.UU. se han sumado a las protestas, que continúan llevando en muchos casos a enfrentamientos con la policía, vandalismo y actos violentos.

Unas 40 ciudades han impuesto toques de queda para frenar las protestas, aunque las manifestaciones continúan pese a los llamados de las autoridades para que las personas regresen a sus casas.

El presidente Donald Trump, que atribuye los disturbios a la “izquierda radical” anunció que designará al movimiento “Antifa” como “grupo terrorista”.

Con los manifestantes cerca enfrentados con la policía y tras reportarse incendios en las cercanías, la Casa Blanca apagó casi totalmente sus luces.

Medios estadounidenses informaron este domingo que Trump fue llevado de emergencia el pasado viernes a un búnker secreto, ante la cercanía de los manifestantes a la Casa Blanca.

Un camión cisterna se abalanzó contra la multitud que protestaba en Minneapolis, aunque las autoridades no reportaron heridos.

Las protestas se extendieron este domingo a varias ciudades fuera de EE.UU. entre ellas Berlín, Toronto y Londres, donde una veintena de personas fue detenida.

Por casi una semana, las protestas que se iniciaron en Minnesota han continuado extendiéndose por todo Estados Unidos.

12 muertes violentas de afroestadounidenses que provocaron olas de indignación en EE.UU. antes que la de George Floyd
En Washington D.C. los manifestantes pusieron en alerta otra vez al Servicio Secreto, encargado de la seguridad de Trump y se enfrentaron con la policía, que lanzó gases lacrimógenos.

Lo que en Los Ángeles se inició como una protesta pacífica cerca del muelle de Santa Mónica, terminó con enfrentamientos con la policía y luego se reportaron saqueos en tiendas de marcas populares como Vans, Gap y Nike, así como en centros comerciales y otros puntos de venta.

Más de 80 personas fueron detenidas en Detroit, donde hubo reportes también de tiroteos y de altercados entre los manifestantes y la policía, mientras en Birmingham, Alabama, los manifestantes comenzaron a derribar un monumento confederado.

En Nueva York, donde se reportó un centenar de detenidos, los manifestantes marcharon a través de los puentes de Brooklyn y Williamsburg, y detuvieron el tráfico en el puente de Manhattan.

Tras las crecientes protestas en Arizona, el gobernador declaró el estado de emergencia e impuso un toque de queda “efectivo por una semana”.

En Chicago una multitudinaria protesta durante el día terminó en vandalismo durante la noche y grandes cadenas de supermercados como Walmart y Target fueron saqueadas.

Durante más tres años, Donald Trump ha gobernado una nación de relativa paz y prosperidad.

Las crisis que tuvo hasta ahora fueron en gran medida de su propia creación y las enfrentó reuniendo a sus partidarios y condenando a sus oponentes.

Ahora Trump enfrenta una situación inadecuada para un libro de jugadas de división.

La economía estadounidense se ha visto afectada por una pandemia mortal y la muerte de George Floyd a manos de un oficial de policía de Minneapolis ha extendido los disturbios raciales en todo el país.

La gente ahora vive momentos de incertidumbre, tiene miedo y está cada vez más enojada.

Estas son circunstancias que pondrían a prueba las habilidades de incluso los líderes más hábiles. Este presidente, sin embargo, corre el riesgo de perderse en el mar.

Sus llamados públicos a la unidad han sido socavados por una inclinación por los insultos y la belicosidad en Twitter. La disciplina en cuanto a los mensajes, un atributo valioso en este momento, no es su fuerte.

Puede que no haya una manera fácil de guiar a la nación a través de su peligro actual.