Persiste alto grado de violencia política contra las mujeres

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Foto Especial NTMX

REDACCIÓN

El tema de la violencia política contra las mujeres en México sigue vigente, pues permanece sin abordarse y sin recibir la atención que demanda, informó la diputada federal Martha Angélica Tagle Martínez.

En el marco de su conferencia, “Violencia de Género por razones políticas en procesos electorales”, dijo que incluso la violencia política contra las mujeres ni siquiera está tipificado como delito en las leyes mexicanas.

Durante el evento, realizado en la sede del Tribunal Superior de Justicia del estado, la también promotora del feminismo, indicó que hasta hoy se sabe de casos de mujeres que buscan participar en un proceso electoral y sufren de violencia.

“Hablamos de mujeres a las que les piden sexo a cambio de una candidatura, o que las obligan a renunciar a un cargo para dejar su lugar a un hombre (a las que se les llama popularmente “juanitas”, entre otros casos”, comentó.

“Cuántos casos no hemos conocido de mujeres como candidatas, han sufrido de acoso sexual, de violencia emocional, psicológica e incluso física, pero no pueden denunciar ser objeto de violencia política, porque no está tipificado”, añadió.

Consideró que el poder legislativo del país, no ha hecho lo suficiente e incluso “le ha dado la vuelta al tema de la violencia política contra las mujeres”, y eso en sí mismo, también es violencia política.

La legisladora perteneciente a Movimiento Ciudadano exhibió unas fotografías que comparaban la sesión constituyente de la Cámara de Diputados de 1917 y una foto de la sesión de la Junta de Coordinación Política del Congreso de 2018.

En ambas gráficas, tomadas con más de 100 años de diferencia, solo había hombres.

“Como pueden ver, a pesar de que la Cámara de Diputados y el Senado, son las legislaturas históricas de la paridad de género, los coordinadores de los grupos parlamentarios son hombres, y son los que siguen tomando las decisiones más importantes”, subrayó.

Es decir, aún no se consigue esa paridad que permita a las mujeres tomar las decisiones que pueden afectar o mejorar su vida, junto con los hombres.

“Es decir, somos mujeres en el poder, pero no necesariamente con poder para mejorar nuestras condiciones de vida, ejercer todos nuestros derechos y tener realmente una vida libre de violencia, y eso también es violencia política”, abundó.

Por ello, indicó que aún hay mucho por hacer y por luchar para que la paridad de género, también sea una verdadera paridad en el poder para tomar decisiones