R. Carrera llamó a la conversión

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El cardenal Norberto Rivera Carrera habló del significado de esa ceremonia al señalar que a través de las prácticas cuaresmales nosotros los fieles podemos llegar con alma purificada a celebrar las fiestas Pascuales.
  • Durante la misa de Miércoles de Ceniza.

 

El cardenal Norberto Rivera Carrera encabezó la ceremonia de bendición de las cenizas e inicio de la Cuaresma en la Catedral Metropolitana, donde llamó a encontrar el camino a la conversión interior, la oración y el amor al prójimo.

Al oficiar la misa del Miércoles de Ceniza, el también arzobispo Primado de México habló del significado de esa ceremonia al señalar que “a través de las prácticas cuaresmales nosotros los fieles podemos llegar con alma purificada a celebrar las fiestas Pascuales”.

Aclaró que el cambio interno no se da por arte de magia, sino requiere un esfuerzo verdadero, actos de penitencia en la vida diaria, así como decisión para el estudio, trabajo o cualquier otra misión que se tenga en la vida.

“Muchas veces quisiéramos nosotros que el cambio personal, que el cambio social se diera como por arte de magia, por unas elecciones, por una ley, por un decreto. No: es necesario el esfuerzo, es necesario el trabajo, es necesaria la renuncia”, aseveró.

Ante feligreses y miembros del Venerable Cabildo Metropolitano, Rivera Carrera también llamó a la oración como un camino de amor para encontrarse con Dios, que dijo se manifiesta a través de los más vulnerables.

“En la vida de todos los días tenemos que encontrarnos con el Señor que vive en medio de nosotros y se hace presente, sobre todo, a través de los más necesitados, de aquellos que necesitan una palabra nuestra, una sonrisa, una ayuda económica, una visita porque están enfermos o están encarcelados”, expresó.

Detalló que el sentido de la Pascua, al señalar que “dentro de 40 días, en esta misma Catedral, llegaremos a celebrar esos ritos solemnes por los cuales Cristo Jesús resucitado se hace presente en medio de nosotros después de haber pasado por el sufrimiento, la cruz y la muerte”.

No obstante, aclaró que la Pascua no es sólo celebrar la muerte y resurrección con ritos litúrgicos o con una ceremonia, sino hacerlo en la propia vida “muriendo cada día al pecado y comenzando la novedad de vida, un camino nuevo”.

Lograr la conversión lleva consigo siempre penitencia, esfuerzo, sacrificio y que el cambio debe venir del interior. “No solamente con obras externas; sino desde dentro tenemos que cambiar”, dijo.

Tenemos, abundó, que “cambiar nuestro corazón, nuestros sentimientos, nuestros afectos, tenemos que cambiar interiormente para emprender ese camino de muerte y novedad de vida”, externo.

“No sé, pensar que el sacrificio ya es cosa del pasado, pues no hay redención, no hay salvación, sin la cruz, sin el sacrificio, sería engañar al pueblo cristiano si dijéramos que eso es de siglos pasados”, comentó.

Rivera Carrera recalcó que “si realmente queremos una transformación personal y social tenemos que amar el sacrificio, tenemos que amar la renuncia, tenemos que amar el trabajo, tenemos que amar esa dedicación con la cual se pueden construir las personas y la sociedad”.