A mi manerA

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Por Julio Alejandro AGUIRRE PADILLA

*Dios me entenderá…y perdonará
*Iglesia limosnera
*¿Pobreza entre tanta abundancia?

El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo: San Agustín.

Tan amigo me considero del Señor que Dios sabrá entenderme y pasar por alto el “pecado” que estoy a punto de cometer.
Si los mortales, fieles católicos y los “soldados del Señor” (padres, curas, arzobispos y cómo quieran llamarse) me llaman blasfemo, me importará poco; estando Dios conmigo me sobra y basta.
De llamar la atención lo dicho por la Arquidiócesis de Toluca cuando el Arzobispo Francisco Javier Chavolla Ramos aseguró que debido a la Pandemia de coronavirus, las limosnas se han venido abajo, viéndose obligados a solicitar créditos.
No, no, no no, no y no estoy de acuerdo con don Chavolla.
Sabido es que la Iglesia Católica se mantiene y vive de lo que el pueblo ofrece -de todo corazón- en un acto de fe; hay maneras, pienso, de decirlo de manera más elegante y fina que aceptando que la Iglesia es “limosnera”.
En la mayoría de templos esparcidos en el mundo entero la Iglesia son verdaderos monumentos a la abundancia.
Casi todo lo que hay en ellos es de oro. ¿Cómo quejarse de la falta de limosnas? ¿Cómo andar realizando créditos?
Lo veo y no lo creo. Lo leo y no lo entiendo.
Está bien, cierto es que la Pandemia vino a perjudicar a unos y a otros; que la ausencia del creyente a los templos son justos, necesarios y hoy hasta obligados. No hay oyentes, pues no hay limosnas.
Sabemos la existencia de “padrecitos” que han recibido dinero producto del narcotráfico. Conocemos del cinismo de quién expresó que el dinero sucio una vez que entra a la Iglesia se purifica.
A cabrón, si eso no se le llama “lavado de dinero”, ignoro entonces cómo decirlo más claro.

¿Y TU EJEMPLO, SEÑOR?

¿Qué importa el mundo, si perdona Dios?: Jorge Isaacs.

Como buen creyente, pero sin acudir a los templos de oro, sé lo que hiciste por tus hijos, por todos tus hijos. De tus sacrificios, de dar pan al hambriento y agua al sediento. De tu vestimenta, sencilla, humilde y escasa.
Tú que te sacrificaste por todos, porque no tus representantes en la tierra se sacrifican por todos, me pregunto siempre y nadie me responde nunca.
Sé, me consta y ¡he visto! como los sacerdotes visten dentro y fuera de la iglesia como grandes empresarios. Tú, Dios, tuviste que cargar una cruz con una corona en la cabeza mientras acá, en la actualidad, otros se mueven en lujosas camionetas.
Tú pasaste frío, hambre y sed, ahora y de tiempo atrás viven bien calientitos, están perfectamente comidos y mejor bebidos (y no necesariamente con vino de consagrar)
No me tomes de chismoso Señor, pero como tú sabes todo ni te recuerdo a los padres que abusan sexualmente de niñas, y de niños.
Para terminar siento que no estaría ni se vería mal si la Arquidiócesis de Toluca se encamina al Monte de Piedad (lo tienen a unos pasos) y cargan con floreros y todo lo que de gran valor monetario existe en los templos. Todos esos que han otorgado limosnas a iglesias o contratado algún servicio, lo hemos hecho y sin vergüenza.
Que le bajen a sus gustos súper lujosos, que cambien sus carísimas camionetas por una bicicleta, con ello no contaminarían y les ayudaría como ejercicio para bajar esa panza de yegua llanera que la mayoría se cargan.
Ejercicio.
Señor tú que diste todo quedándote sin nada quizá sientas algo de nostalgia al ver que tus casas están llenas de lujos, producto de la fe católica hacia ti, aprovechada e impuesta por otros.
Tú y solo tú sabes perdonar.

Tal vez lloré o tal vez reí/ tal vz gané o tal vez perdí/ ahora se que fui feliz y si lloré también ame, puedo seguir hasta el final…A mi manerA.

Correo electrónico: aguirre@8columnas.com.mx