El México libre que queremos

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POR Alberto ABREGO

“El amor a la libertad es amor al prójimo; el amor al poder es amor a sí mismo”.

William Hazlitt, escritor inglés

 

 

El pasado 4 de septiembre, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral le negó el registro como partido político a la organización Libertad y Responsabilidad Democrática A. C. (MÉXICO LIBRE). Este 15 de octubre, con votación dividida, los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificaron la decisión: el expresidente Felipe Calderon y su esposa Margarita Zavala no tendrán partido político.

 

La razón principal fueron las irregularidades en sus recursos financieros, ya que, en términos de las autoridades electorales, la organización México Libre “omitió presentar instrumentos idóneos que permitieran el origen de casi 50 aportaciones en efectivo por la cantidad de 1 millón 61 mil pesos”. Por otra parte, detectaron una serie de gastos que no fueron comprobados con claridad, además de que el INE descubrió miles de afiliaciones irregulares.

 

La Asociación Civil Libertad y Responsabilidad Democrática naufragó en medio de irregularidades, aunque de haber logrado el registro como partido político, por derecho constitucional recibiría más de 168 millones de pesos por financiamiento público, sin contar otros conceptos llamados “franquicias postales y telegráficas”. De ahí que se puedan entender las pataletas y reclamos del expresidente y su señora esposa.

 

En México, lo que llamamos democracia tiene que ver con los partidos políticos, y sin partidos no hay democracia, aunque tales organismos no entiendan de valores humanos elementales como igualdad, compromiso social, responsabilidad y honestidad. Los partidos políticos se han convertido en un instrumento de riqueza y poder, y quienes han ostentado el máximo cargo del país no parecen sustraerse de ello, y en ocasiones demuestran que seis años no les bastaron.

 

Llueven opiniones, a favor y en contra de “México Libre”, muchas de ellas con sólidos argumentos. Lo cierto es que Felipe Calderón Hinojosa tuvo la oportunidad de dirigir los destinos del país durante seis años y Margarita Zavala fue la mujer más poderosa de México en ese periodo, los resultados están a la vista. ¿Qué es lo que extrañan?, ¿el poder?, ¿el financiamiento que les otorgaría en INE?, ¿ambos?

 

En lo personal, creo que los expolíticos deben honrar el prefijo ex. Deben quedarse en el pasado y que sea la historia quien los juzgue. Cierto que tienen derechos constitucionales que les permiten participar y formar expresiones políticas, aunque tales derechos no coincidan con la moralidad y la tranquilidad de haber entregado buenas cuentas. Y creo que la única forma obligada de regresar al escenario político es para responder cuando tienen cuentas pendientes con la ley.

 

Los mexicanos aspiramos a un México libre de guerras sangrientas contra el narcotráfico, porque en los seis años de gobierno de Felipe Calderón el saldo fue de más de 100 mil muertos y un aumento de más del 100 por ciento de las bandas delictivas y cárteles de la droga en nuestro país.

 

Aspiramos a un México libre de estrategias sangrientas, ineficaces y selectivas contra el crimen organizado. Queremos un México donde se les pueda pedir cuentas a expresidentes por los miles de desaparecidos y de familias que aun no encuentran paz.

 

Un México libre de funcionarios como Genaro García Luna, responsable de la Seguridad Pública del país durante su mandato y hoy sujeto a proceso en Estados Unidos por narcotráfico y corrupción. Un México libre de violencia, de desapariciones forzadas, de fosas clandestinas, de cuerpos sin identificar y de miles de familias en el desamparo.

 

México requiere ser libre de estados fallidos, del abandono a zonas marginales, de la extorsión a empresas y pequeños comerciantes. Libre de persecución a periodistas y activistas sociales que luchan a diario en pro de los derechos humanos y que desaparecen sin dejar rastro. Necesitamos un México libre de “presidentes del empleo”, que se olvidan de sus promesas de campaña para ir en pos de una guerra sangrienta y mediática.

 

Pugnamos por un México libre de tragedias como la de los niños de la guardería ABC, donde se protegió a los responsables y venció la impunidad. Un México libre de deuda pública y privada, libre de funcionarios corruptos, insensibles e insaciables de poder. Soñamos con que la justicia prevalezca y la impunidad sea un mal recuerdo para nuestro país. Queremos un México libre de políticos insaciables.

 

Ese es el México libre que queremos.