ENTRE COMILLAS- ALBERTO ABREGO

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ENTRE COMILLAS

EL TAXI LE DIO POR OTRO LADO”

Alberto Abrego

“Las investigaciones sobre feminicidios precedidos de desaparición en el Estado de México son deficientes porque se pierden evidencias, no se investiga suficiente y no se aplica correctamente la perspectiva de género”.

Amnistía Internacional, 20/09/2021

“Le dio por otro lado”, fue el último mensaje que envióAna Alondra Montealegre Ortega, de 17 años de edad antes de desaparecer y posteriormente ser localizada sin vida.

Originaria de Valle de Bravo, había ido este domingo 3 de octubre a Naucalpan a un juego de Softbol. De regreso, llegó sola en la noche a la Central Camionera de Toluca, llamó a sus papás para avisar que ya iba en camino y tomó un taxi para ir a su domicilio, en la misma capital mexiquense. Poco después pudo enviar un mensaje a sus amigos indicando que el taxista desvió el camino. No llegó a su casa. La mañana del lunes 4 su cuerpo fue hallado semidesnudo y con rasgos de violencia en una zanja de la localidad de San Diego Linares, al norte de Toluca.

Infortunadamente el caso de Ana Alondra será uno más que se sume a las estadísticas macabras de feminicidios en el Estado de México. Son públicas las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que señalan que durante los primeros ocho meses de este año se tienen registrados 240 asesinatos violentos de mujeres en el Estado de México, de los cuales únicamente 97 fueron calificados como feminicidios. Esto mantuvo a la entidad mexiquense encabezando la lista nacionalen violencia feminicida de enero a junio de este año, que a este paso volverá a ocupar el nada honroso primer lugar de muertes violentas contra mujeres en el país, que obtuvo durante el 2020, año en el que registró 3 mil 723 crímenes de mujeres, 940 de ellos investigados como feminicidios. A la lista siguen Jalisco, Veracruz, Ciudad de México y Chiapas, como los estados más inseguros para las mujeres.

Por ello no es raro que organizaciones internacionales como Amnistía Internacional señalen el entorno de complicidades que motivan la impunidad y exhiban una debilidad institucional, sobre todo en los sistemas de impartición de justicia del país y denuncien que en el Estado de México las autoridades no inspeccionan correctamente el lugar de los hechos, no resguardan evidencias, pierden datos y testimonios, y que la Fiscalía General del Estado de México no investiga correctamente por una “sobrecarga de trabajo” y carencia de recursos que en ocasiones provoca que el propio personal tenga que pagar algunos insumos. Además de que las familias de las víctimas son amenazadas por exigir resultados, orillándolas a investigar por su cuenta.

Existe desde hace décadas un abismo entre la ley y la realidad, las autoridades encargadas de la procuración de justicia en el Estado de México son incapaces de reducir el índice de feminicidios. No es extraño entonces que municipios como Ecatepec, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Cuautitlán Izcalli y Tlalnepantla aparezcan en la lista de los municipios con mayor incidencia delictiva en México, mientras que demarcaciones como Atizapán, Tultitlán, Tecámac y nuevamente Ecatepec figuren entre los 20 municipios con más feminicidios del país, según datos de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM).

Quien asesinó a Ana Alondra Montealegre Ortega sabe que la impunidad permea en el estado, y sabe que poco o nada harán las autoridades para descubrirlo y castigarlo. Sumidas en un desencanto, las familias de esta y otras jóvenes asesinadas no tienen más que padecer la inseguridad que no puede detener una clase política voraz e insaciable que no cumple con su labor y desatienden la confianza que les fue entregada.

La procuración de justicia en México tiene que empezar a dejar de ser una vergüenza.

RÁPIDAS MEXIQUENSES. Habitantes de la comunidad de San Diego de los Padres, en la zona sur de Toluca preparan una marcha hacia el centro de la capital mexiquense para exigir a las autoridades del Estado y del Ayuntamiento un alto a la violencia que se vive en esa región. Recientemente fue asesinado un niño de 14 años en esa zona mientras que una menor de la misma edad fue atacada sexualmente. Además de que el lunes pasado apareció el cuerpo sin vida deAna Alondra, una joven de 17 años. Parece que en ese poblado se cansaron de ser simples espectadores de la violencia, porque hasta ahora ya no preguntan ¿qué sigue?, sino ¿quién sigue? El grito de protesta es comprensible, la barbarie criminal no tiene límites y la violencia se ha desbordado en el Estado de México. Ante lo anterior, es insultante la falta de sensibilidad y el cinismo de quienes en campaña prometen seguridad y cuando ostentan los cargos son solo testigos indiferentes ante esta descomposición social.