Le debemos mucho a la comunidad trans

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Por Leonardo Espinoza 

El 31 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Visibilidad trans esto en respuesta de Michigan Rachel Crandall que por aquel lejano año 2009 se dio cuenta que no había efemérides ni festividades para personas travestis, transgénero y transexuales, lo que empezó como un ejercicio local no tardo en adoptarse en muchos países del mundo.

Desgraciadamente, como cada fecha conmemorativa las personas felicitan a la comunidad trans como si se tratara de algún cumpleaños, dejando de lado el fin que es sensibilizar sobre la desigualdad que se sufre día a día por el hecho de no tener reconocida una identidad de género distinta al que se les fue asignada al momento de nacer.

A las personas trans año con año se les ve fuerte y conquistando espacios, en EUA y Nueva Zelanda forman parte activa del gobierno federal, en el mundo de la moda y el entretenimiento son la tendencia en los próximos años y en el mundo del deporte cada vez se abren más espacios de debate para garantizar su participación en las diversas disciplinas que por viejos prejuicios no se les permitía competir y practicar.

En nuestro país con las acciones afirmativas se prevé que por primera vez una mujer trans llegue a ser diputada federal en estas elecciones, pues de acuerdo al Tribunal Federal Electoral mandato que todos los partidos deben tener al menos una candidatura para la comunidad LGBTTTIQ.

Y aunque no se desestima los avances mencionados debemos reflexionar sobre la inmensa mayoría de las personas trans que al no tener una identidad jurídica reconocida no pueden acceder a un empleo digno, acceder a la salud y seguridad social y estar frecuentemente cuidándose de la discriminación en todos los círculos cercanos.

Los grandes avances los veremos tres o cuatro generaciones después de que se aprueben leyes tendientes a la equidad y la igualdad para personas trans, mientras tanto tendremos que seguir soportando notas de crímenes de odio, actos de discriminación y trata de blancas por parte de proxenetas o madrotas (incluso trans) que piden derecho de piso para que otras mujeres puedan ejercer el trabajo sexual y poder vivir de ello.

Ante las adversidades, también surge con aplomo y contra todo pronóstico una nueva generación de hombres y mujeres que serán futuros profesionistas en los cuales su mayor lucha y aportación es “existir y resistir” pues con paso firme y decidido se permiten abrirse camino sensibilizando a estudiantes y docentes, ahora las juventudes trans acuden a estados donde se puede reconocer su identidad y promueven el cambio de documentación en prepas y universidades.

La comunidad trans no debe callar, ya estuvieron mucho tiempo en silencio, hoy todo se debe protestar y exigir, pues no hay un solo razonamiento lógico y que valga para hacer menos a una persona, al igual que el 8 de marzo no se debe felicitar, mejor pensemos en cómo podemos aportar para que este sea un mundo mejor y más igualitario.
¡Nos leemos la próxima semana querido lector un abrazo!

Leo Espinoza, abogado, activista, conductor, político y orgullosamente gay