Letras de Juan Gabriel

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POR Juan Gabriel González Cruz

Partidos políticos insolentes, diputados mochos

Bien dicen que hasta en las perores tragedias nunca faltan los insolentes. Mientras miles de mexicanos respondieron solidarios y efectivos a la emergencia del terremoto, una bola de desvergonzados anda trinando por demostrar quien fue el de la idea, quién lo hizo efectivo y quién hace más grande la dadivosa renuncia al financiamiento público de los partidos políticos para destinarlo -como si fuera una limosna- a los damnificados del sismo del pasado 19 de septiembre.

Desgañitados pero ignorados están los dirigentes, representantes y distinguidos militantes de partidos políticos que exponen a diestra y siniestra su disposición de regresar los recursos de sus prerrogativas, con la finalidad de atender la contingencia del temblor. No se confundan, lo suyo no es una concesión graciosa o una aportación voluntaria que les duela, porque simple y sencillamente no sale de sus bolsas; lo que están haciendo es simplemente devolver lo que desde hace mucho, por ética y moral, ya no les pertenece.

La ciudadanía ha dado los primeros y más grandes pasos en estos momentos de sufrimiento y duelo, pues no esperó a la acostumbrada y extraviada reacción institucional. Conforme avanzan los días de la desventura del terremoto los mexicanos se acercan más a los afectados y las autoridades van en sentido contrario

Partidos políticos, ¿sí se han dado cuenta que en este momento nadie los pela? La razón es simple: porque en este momento hay cosas verdaderamente importantes como el agarra picos y palas, sangrase los dedos con trozos de acero y concreto producto del colapso de inmuebles; destinar parte de la quincena o el gasto en comprar víveres y medicamento para los hermanos en desgracia; y muchas actividades más que la clase política no está dispuesta a hacer.

Cierto, la ciudadanía es la más afectada, pero ustedes los políticos son los más espantados. La ciudadanía se va a levantar, los partidos y las autoridades no. Lo que hagan o dejen de hacer es tan tardío como innecesario. Si aportan el dinero del financiamiento púbico, bien y si no, tampoco pasa nada, no esperen que les aplaudan sátrapa de vulgares insensibles. PRI, PAN, PRD, Morena, Verde, Movimiento Ciudadano, Partido del Trabajo, Nueva Alianza, Encuentro Social… todos son iguales.

CANCIÓN DICHO O REFRÁN

Los políticos son siempre lo mismo. Prometen construir un puente, aunque no haya río.

A ver si es cierto. Los diputados locales mexiquenses dieron a conocer la semana pasada que destinarán 70 mil pesos, cada uno y de su dieta, para destinarlos a los damnificados del terremoto; con prioridad a los 12 municipios más afectados del Estado de México. Entre ellos Ocuilan, Tenancingo y Joquicingo.

No sean mochos. Se supone que cada uno de los 75 legisladores maneja 2.5 millones de pesos al año como parte del polémico Programa de Apoyo a la Comunidad (PAC), que por cierto reparte materiales para la construcción y que caerían muy bien para el proceso de reconstrucción de las más de 2 mil viviendas destrozadas por el sismo en la entidad.

Si de verdad quieren entrarle pues destinen esta cantidad para edificar las casas colapsadas. En una cuenta rápida se estima que cada vivienda reconstruida podría costar 250 mil pesos. Si los diputados accedieran a donar los 2.5 millones de su programa electorero cada uno levantaría 10 casas, multiplicado por 75, serían 750 viviendas nuevas para los damnificados.

¿Pero que creen?, seguro no lo harán porque los flamantes representantes populares dirán que los recursos del PAC de este año ya se los gastaron. Bueno, pues que de una vez comprometan los del siguiente año, ellos lo pueden hacer. Que no quieran es diferente. Sólo les decimos muchos de los diputados van por la reelección o por un cargo de elección popular diferente, como alcaldes, síndicos, regidores o diputados federales.