Es necesario custodiar la vida de los más inocentes y frágiles: Chavolla Ramos

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FOTO: Victoria Acevedo

Por Guadalupe de la Cruz

Luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) despenalizó el aborto, el Arzobispo de Toluca, monseñor Francisco Javier Chavolla Ramos, hizo un llamado a todos los católicos, laicos, consagrados y sacerdotes de la Arquidiócesis de Toluca a custodiar la vida con la fuerza de la palabra de Dios, pues dicha acción comprende un ataque a la vida, especialmente la más frágil e inocente.

“Mi misión como pastor me impide permanecer callado o inactivo ante estas acciones, ya que la vida del individuo se concibe desde los primeros momentos a partir de la fertilización, por lo que tiene derecho a la vida”, aseguró.

El Arzobispo de Toluca dijo que es una ironía que se proteja más a la especie animal que al mismo niño en el seno de su madre, “es una tristeza que una institución como la SCJN con sus recientes resoluciones pretenda resolver, aparentemente en favor de la mujer, despenalizando el aborto, pero haciendo invisible al hijo que está en su seno y al padre de la criatura.

“Lejos de ayudarla con esta decisión, la condena a la desgarradora experiencia del filicidio, es decir, la cruel experiencia de una madre que da muerte a su propio hijo en su vientre en complicidad de otras personas, incluyendo a quienes promueven leyes o resoluciones que quieren dar el permiso legal de consumar ese asesinato que llaman aborto o interrupción del embarazo”, subrayó.

Chavolla Ramos indicó que es necesario levantar la voz con fuerza, decisión y valentía en contra de este atentado contra la vida, pues el aborto lastima a todos pero, por su naturaleza, afecta más a alguien totalmente frágil e inocente, pues se le condena a una muerte cruel e insensible.

“Al rechazar el aborto, lo que se busca es proteger no solo a la mujer, sino a ese otro invisible que es el padre. Si quienes deben proteger a este niño de la muerte no lo hacen (la madre, el padre, personal de salud o legisladores) corresponde a nosotros, los hijos de Dios que formamos la iglesia y sociedad”, enfatizó.

Por lo que es urgente, dijo, una movilización general de las conciencias y un común esfuerzo ético para poner en práctica una gran estrategia a favor de la vida, “y una forma concreta de hacerlo será la difusión, estudio y aplicación de la Encíclica de la Vida de Juan Pablo II, esto además, incluye oración, reflexión, ruedas de prensa y diálogo con legisladores”.

“Hagamos una gran reparación por el desprecio al don de la vida, y comprometernos a la estrategia por la vida. Me uno en el dolor a la oración por los no nacidos que han sido asesinados en el vientre materno”, aseveró.

Finalmente, precisó que como católicos y ciudadanos “toca organizarnos y articularlos para la custodia y defensa de la vida, a través de herramientas legítimas y válidas, y así amparar la vida desde la concepción, evitando actitudes, acciones y expresiones de odio. Para nosotros, la ley suprema es el amor que dona la vida”, concluyó.