Perdieron lo material, pero salvaron su vida tras inundación en Zinacantepec

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FOTO: Victoria Acevedo

Por Victoria Acevedo

Tras salir por la comida, cerca de las 17:30 horas, la señora Rosa Mengua se percató que el río fluía rápido y alto, después de un aguacero que “ya se veía venir”; el agua turbia pronto invadió su casa de cuatro cuartos y, en unos instantes, ya había subido el nivel hasta 1.50 metros de altura.

“De inmediato accioné, y como pude saqué a mi padre, que tiene 78 años, del peligro en que se encontraba adentro de la casa. Le grité a mi sobrina para que nos ayudara, ya entonces el agua cubría, literal, hasta el cuello. Le dije ‘agárrate fuerte de mis hombros, yo te voy a salvar’ y así, entre todas las cosas flotantes, como pudimos salimos tragando aguas negras; ahora temo por nuestra salud, ya que aún nos encontramos en pandemia y hay muchas más enfermedades”, comentó angustiada.

“La primer noche los vecinos se organizaron y pusieron casas de campaña, ahí se quedaron las personas de la tercera edad, los demás nos dedicamos a sacar lo que más se pudiera rescatar, después de que el agua entró y arrasó prácticamente con todo a su paso. Pero fue en vano el esfuerzo, la mayoría de nuestras pertenencias se perdieron”, con lágrimas en los ojos, nos relató la señora Mengua.

“Al día siguiente, agradecimos al Todopoderoso estar vivos, aunque nuestros animalitos murieron; solo se salvó una gatita. No obstante, algunos vecinos perdieron sus automóviles; el día de hoy repicaron las campanas de la iglesia”, agregó.

Las inundaciones alcanzaron una altura histórica tras las lluvias torrenciales que se registraron este lunes en San Antonio Acahualco, donde las familias se quedaron sin los servicios básicos como luz y agua. Asimismo, algunas personas perdieron incluso sus trabajos, por tener que limpiar lo que restaba, así como buscar documentos importantes.

Hasta el día de hoy, aún sabiendo que el vital líquido se necesita, solo llegó una pipa para todas las casas afectadas. Los afectados han recibido donaciones de comida de la iglesia. Cabe mencionar que algunos habitantes no quisieron separarse de sus casas, su patrimonio, y al tercer día regresaron a sus viviendas.