Proponen hasta 8 años de cárcel a quien obligue a un menor a contraer matrimonio

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FOTO: Juan Hernández

La Iniciativa presentada por el PRD también plantea que el Estado y municipios establezcan las medidas suficientes para prevenir, sancionar y erradicar el matrimonio infantil.

Por Lilia González

Con el objetivo de reconocer el interés superior de la niñez, de prevenir la violencia contra las mujeres y asegurar mejores condiciones de vida para los menores de edad, la bancada del Partido de la Revolución Democrática presentó ante el Pleno de la LXI Legislatura local una iniciativa que permitiría sancionar con una pena de 4 a 8 años de prisión y de 500 a 2 mil días multa a quien permita u obligue a un niño, niña o adolescente a contraer matrimonio.

Dentro de la iniciativa, los diputados del Sol Azteca señalan que, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el matrimonio y el trabajo infantil aumentaron en 2020 respecto a 2010 en el país, refiriendo que hoy en día, 6 de cada mil niñas de 12 a 14 años se han unido o casado, y 122 de cada mil niños y niñas trabajan.

Por otra parte, refiere que México ocupa el primer lugar de embarazo infantil según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y de embarazo adolescente a nivel mundial, según cifras proporcionadas por el INEGI.

Ante ello, se señala que resulta fundamental que la iniciativa sea analizada y aprobada, a efecto de que quede prohibido que quienes tengan trato con menores, permitan u obliguen a contraer matrimonio y uniones tempranas, ello sin que exista excepción alguna que permita dispensar el requisito de la mayoría de edad previsto en el Código Civil del Estado de México por cualquier motivo.

Por otra parte, refiere que el matrimonio infantil constituye una violación a los derechos humanos de la niñez y es considerado por el Sistema de Naciones Unidas como práctica nociva que afecta gravemente la vida, la salud, la educación y la integridad de las niñas en particular, impacta su desarrollo futuro y el de sus familias e incrementa la discriminación y la violencia contra ellas.

Y es que se explica que este tipo de prácticas desencadenan una serie de problemas para los infantes, tales como: embarazo temprano, violencia sexual, violencia de género, deserción escolar, mortalidad materna, pobreza, migración forzada, trabajo infantil y limitación en el acceso de mejores oportunidades de vida.