A mi manerA

0
105
Abracemos Tollocan. Noble causa con mal final.

* Oportunistas y chantajistas.
* ¿De parte de quién?
* La nube de J. Zepeda.

Por Julio A. AGUIRRE

a persev-erancia no es una carrera larga; es una serie de carreras, una tras otra. Walter Elliot.
Los partidos políticos, todos, han asumido una posición que lejos de ayudar al pueblo lo están orillando a que en un futuro cercano esa sociedad los rechace por completo y los maldiga.
No importan tamaños, antigüedades, colores o siglas. Les encanta meterse donde no les llaman con la intención de colocarse la capa de súper héroe del pueblo; son tan malos, tan ambiciosos y tan ignorantes que no apagan ningún incendio, y sí todo lo contrario.
Son como la humedad que se filtran cuándo menos y dónde menos los esperan. El caso Abracemos Tollocan llamó poderosamente la atención estatal y nacional; un grupo de mexiquenses buenos, limpios y preocupantes del medio ambiente, salieron en defensa de los árboles que eran amenazados para ser derribados y dar gusto, comodidades y mucho dinero a ciertas tiendas comerciales.
¡Ahora es cuándo!, dijeron algunos militantes de partidos para atizarle al gobierno del Estado, hecho que envenenó motivo y causa del movimiento. Buscaron su desmadre y lo lograron; no hablamos únicamente de la cancelación de la obra, el tema se politizó al grado de agresiones y amenazas de muerte a muchos inocentes que se vieron infiltrados por personas con otros intereses e intenciones.
Ayer un comando armado agredió física y verbalmente a integrantes que se encontraban aún en el campamento. Fueron amenazados y algunas mujeres sufrieron tocamiento de los valientes elementos de seguridad que enseñan su poder, libertad y sobreprotección con las damas; pero que ante los verdaderos ladrones y asesinos simple y sencillamente se les arruga el cuero.
“Sufrimos agresiones, amenazas de muerte por un grupo paramilitar de aproximadamente 30 elementos, hombres armados que nos golpearon, quitaron celulares y el dinero que traíamos para seguir moviéndonos. Y bueno, nos dijeron que eran órdenes del jefe, que estábamos afectando económicamente sus intereses”, declaró Diana Elena García Arango, afectada.
¿QUIEN ES EL “JEFE”?
Hay dos maneras de difundir la luz: ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja. Lin Yutang.
Enterado de lo sucedido horas antes, el gobernador del Estado de México mostró su indignación por lo acontecido. Molesto, y con razón, el mandatario mexiquense prometió una investigación a fondo para esclarecer el caso.
¿Quién está detrás de todo esto? Pregunta que amerita respuesta de manera pronta y expedita.
No debe ser tan difícil dar con quienes hicieron acto de presencia en el campamento provocando sus desmanes y violando los derechos humanos. Con tiempo suficiente el gobierno del Estado anunció que el proyecto quedaba cancelado y que no permitirían que se tocara un solo árbol; después fueron los empresarios quienes reconocieron y aceptaron la decisión.
¿Qué mente perversa está detrás de un cobarde ataque cuando la decisión final ya estaba tomada? ¿Quién es ese “jefe” que dio la orden porque afectaba sus intereses?
Le falta poco tiempo al gobierno que encabeza Eruviel Ávila Villegas cómo gobernador del Estado y es él, primeramente, quién debe aclarar lo sucedido antes de que termine su reinado.
Responsables directos los hay. La comisión Estatal de Seguridad mucho tendrá que decir y/o investigar. La Fiscalía General del Estado de México tiene en sus manos otro serio problema que no amerita explicaciones, que debe presentar culpables y soluciones.
Mientras son peras o son manzanas, nuestra conclusión es la misma: Culpables son los partidos políticos y del montón de seguidores-vividores que todo lo que tocan lo envenenan.
COMO VA…
Perdido en el espacio…Juan Zepeda es un diputado que solicitó licencia para buscar, vía el Partido de la Revolución Democrática (PRD) la gubernatura del Estado de México, con los resultados de todos conocidos. Lamentablemente el legislador al parecer se “volvió loco” y ahora quiere ser candidato a la Presidencia de la República.
La lucha por el poder siempre termina por desgraciar a quién no lo logra, y al mismo que lo obtiene. Don Juan -para que se escuche chingón- Zepeda anda de gira por la República, sacando provecho al buen papel obtenido el pasado 4 de junio en la entidad mexiquense. Óoorale, ya nos nació otro Andrés Manuel López Obrador. Don Juan (Zepeda) debe tener alguien que lo estime desinteresadamente, ese alguien debe ayudarlo a bajarse de la nube…no todos son Cornelio Reyna (el que se subió a la nube más alta y salvó la vida al caer en los brazos de una linda y hermosa criatura).
Tal vez lloré o tal vez reí/ tal vez gané o tal vez perdí/ ahora sé que fui feliz y si lloré también amé, puedo seguir hasta el final…A mi manerA.
Correo electrónico: aguirre@8columnas.com.mx