Cultura de la cancelación, los pros y contras.

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POR Leo Espinoza

Las redes sociales han cobrado una relevancia en nuestras vidas diarias, pues no solo nos permiten comunicarnos, sino que en esta comunidad global en la que 3.8 billones de usuarios han poco a poco desaparecido los límites físicos y gubernamentales de los gobiernos actuales.

Hoy es difícil de imaginar cómo se manejan los negocios, la publicidad, e incluso, la política sin las redes sociales, hemos sido testigos de cómo un tuit de Trump ponía a temblar la economía global y la paz, hasta ver famosas campañas virales encabezadas con el hashtag.

Sin embargo la “cultura de la cancelación” o cancel culture, es un concepto que consiste en retirar el apoyo o “cancelar” a una persona que dijo o hizo algo ofensivo o cuestionable, hay personas que consideran como bullying grupal estas prácticas, otras que atentan contra la libertad de expresión que anteriormente los gobiernos y sociedad civil ante amenazas como discursos de odio o discriminatorios los combatían con educación y sensibilización, pues no solo era callar a quien se equivoca sino hacerle ver el alcance de sus palabras.

Pues de nada sirve callar voces aun cuando estas creen tener la razón sin despertar una reflexión positiva y generar un cambio palpable en los individuos.

En redes se ha vuelto popular delatar actitudes racistas, homofóbicas y machistas, el impacto es tan grande en el internet que varias personas han perdido sus trabajos por ser canceladas, sin la posibilidad de enmendar o arreglar sus acciones, quedando para siempre marcadas, presas de sus discursos y del odio público.

La panacea no es cancelar o denunciar un perfil o un comentario en redes sociales para curar los males sociales, pero también se pueden utilizar estas plataformas para capacitar y sensibilizar a los usuarios, ya que muchos gobiernos no tienen legislación sobre el uso de aplicaciones ni forma de coaccionar a las multinacionales.

Es por ello que si usted hace uso de las redes sociales debe reflexionar con mucha responsabilidad sobre su uso y alcance de sus opiniones, pues las verdaderas batallas y luchas sociales están en las calles, si queremos un mundo menos polarizado y más incluyente los esfuerzos deben ir encaminados en la forma en la que nos formamos y educamos como en las escuelas y los hogares.

La cultura de la cancelación tiende en un futuro a ser más agresiva y destructiva y menos tolerante, al no haber parámetros fijos sobre lo bien visto y lo que no, es un movimiento que lejos de ayudar se volverá radical, es decir hoy tu podrás cancelar y en un futuro sufrir ser cancelado.

¡Nos leemos la próxima semana querido lector un abrazo!

Leo Espinoza, abogado, activista, conductor, político y orgullosamente gay.