El nuevo rol de la industria deportiva

0
281

POR Federico MEJÍA SEGOVIA

La crisis global generada por la pandemia ha llevado a la industria deportiva hacia una situación inhóspita, misma que ha abierto nuevos caminos llenos de oportunidades para encontrar formas innovadoras y creativas para desarrollar modelos de negocio donde ‘Making Good is Making Business’ y ‘Making Business is Making Good.

 

A lo largo de los años hemos visto una industria casi perfecta con modelos de negocios únicos a través de gestiones innovadoras, pero a raíz de este problema global hemos visto en un nuevo contexto entre los clubes y deportistas enfrentándose igual que el resto de la sociedad ante situaciones desconocidas y sobre todo sin un panorama claro de lo que sucederá.

El deporte profesional cuenta con un elemento intrínseco, los aficionados y la relación pasional que entablan con sus clubes e ídolos, misma que se ha visto modificada de forma sustancial a modo en el que los organismos y atletas gestionen de forma diferente el engagement con estas comunidades indispensables para la industria del deporte.

 

Esta nueva situación nos ha permitido observar nuevas claves en la comunicación deportiva, ello ha supuesto una oportunidad para introducir una mayor frecuencia de publicación de contenidos más centrados en la faceta personal: vida familiar, planes con niños pequeños, educación en casa, vida saludable, participación en plataformas de videojuegos junto a más usuarios, siendo asi que las organizaciones se han vuelto más terrenales, permitiendo, en cierto modo, un mayor acercamiento entre deportistas y aficionados.

 

En este sentido, estamos asistiendo también cambios en la gestión económica de de los clubes, donde tradicionalmente sus principales fuentes de ingresos eran el match day income, las regalías de la venta de playeras, la publicidad del día del partido y sobre todo los ingresos por patrocinios los cuales se vieron severamente afectados, tradicionalmente, los clubes se nutrían con estos factores económicos impulsando asi el desarrollo de las organizaciones.

 

El nuevo rol de la industria deportiva con lleva a nuevas rutas de homologar los esfuerzos para sobre vivir ante esta situación, poniendo a prueba nuevos modelos de gestión, encontrando un equilibrio entre el placer y él deber; una de las acciones más significativas fue el renegociar los sueldos más altos, reducir costos de operación y sobre todo mantener una estabilidad interna ante la incertidumbre de los escenarios marcados por la pandemia.

Aquí no se busca blindar a un deportista, se busca blindar a las instituciones que van hacia un escenario incierto, pero lleno de oportunidades, es evidente que estamos sumidos en una crisis que ha transformado y transformara a la sociedad, nadie esta ajeno al cambio, sabemos que nada volverá a ser como antes, hasta hace poco sabemos como se estan organizando las competiciones y poco sabemos que futuro tendrán las mismas, no hay un panorama claro de cuándo volverán a llenarse las gradas o cuando volveremos a sentir el deporte como lo hacíamos.

Las organizaciones deportivas estan enfocadas en crear estrategias para mantener un margen de ingresos que les permitan ser competitivos, además de focalizar sus esfuerzos para no perder la naturaleza del deporte, buscaran seguir siendo una industria casi perfecta donde siempre habrá millones de aficionados dispuestos a interactuar con sus deportistas, clubes y disciplinas favoritas. Comenzará entonces un nuevo partido en el que clubes, deportistas y compañías amigas del mundo del deporte tendrán que seguir desempeñando su labor con la misma pasión, ilusión y esfuerzo.

El papel de los patrocinadores en esta industria también experimentará un nuevo giro provocado por la crisis sanitaria, las compañías deberán redefinir su papel, ya no bastará con mera presencia de publicidad, deberán contribuir al cambio generando un impacto positivo en la sociedad, adaptándose a la evolución de los recintos deportivos, entender que la unidad social pasa a convertirse en un nuevo modelo de consumo.

 

Los escenarios más optimistas manejan una vuelta de los espectadores hasta mediados de 2021, la pasión por presenciar un partido o una competición en directo será sustituida por la transmisión a distancia, los seguidores continuaran demandando esa cercanía con sus equipos e ídolos, y habrá que seguir manteniendo ese vínculo pasional, las organizaciones tendrán que actuar para poder explotar ese mercado, algunas disciplinas y ligas llevan tiempo innovando en este sentido a  modo de consumir los contenidos que aspiran, en la medida de lo posible, a dotar al espectador de una experiencia lo más inmersiva posible sin moverse del sillón.

La industria deportiva va más allá de un negocio, hoy en día trata de desarrollar un mundo mejor, buscando sinergizar todas sus fortalezas con el objetivo de contribuir a un cambio positivo en la sociedad, todos sus esfuerzos estarán centrados en mantener esa esencia deportiva, además la ONU tiene como prioridad al deporte y la actividad física en su plan de recuperación y para el desarrollo sostenible, diseñando un futuro con bases de un mundo sostenible, a partir de hoy debemos construir instituciones efectivas, responsables e inclusivas en todos los niveles y siempre tener presente que juntos saldremos adelante.