Enfermeras al pie del cañón

0
11

POR Sergio MACEDO GONZÁLEZ

A pesar del riesgo de contagiarse de Covid19 en cualquier momento o incluso perder la vida para salvar la de otras personas, diariamente cientos de enfermeras luchan en los hospitales y clínicas del país, junto con el personal del sector salud, para vencer a la enfermedad que hasta el momento ha causado la muerte de más de 135 mil mexicanos.

Jannet Enríquez Anastasio es enfermera, labora en un hospital público de la capital mexiquense, desde hace 10 meses está asignada al área Covid de dicho nosocomio, ahí se encarga de brindar cuidados médicos a varios pacientes que se contagiaron del nuevo coronavirus originado en la ciudad de Wuhan, China a finales del 2019.

En su rostro ya se nota el cansancio de varias semanas de trabajo intenso, pero ni la dermatitis por el uso de cubre bocas y mascarillas especiales para evitar el contacto con las secreciones de los internos la logra vencer, sabe que su labor, al igual que la de sus colegas en todo México, es importante para derrotar a la pandemia ocasionada por el virus Sarscov2. Desafortunadamente también la ha tocado ver morir a varias personas y aunque recibe atención psicológica para enfrentar esta situación, el deporte, principalmente el ciclismo de montaña se ha convertido en una excelente terapia para combatir el estrés cotidiano.

La egresada de la Universidad Autónoma del Estado de México afirma que jamás imagino ser testigo de una emergencia sanitaria de esta magnitud, la cual mantiene en confinamiento al mundo entero desde hace un año. A pesar de las adversidades y los riesgos que enfrenta día a día, Jannet dice que hoy más que nunca está orgullosa de ser enfermera y encontrarse en la primera línea de atención contra el coronavirus.

Reconoce que las primeras semanas fueron muy difíciles para el personal del sector salud, ya que temían contagiarse en cualquier momento, pero conforme fue pasando el tiempo aprendieron a controlar esa sensación, además de poner en marcha algunas estrategias para evitar una infección durante su labor. Ha modificado su modo de vida para proteger a sus seres queridos, “la convivencia familiar cambió radicalmente, evitamos cualquier contacto físico con los miembros de nuestra familia, hay compañeros que optaron por cambiarse de casa, rentar un espacio exclusivo, alejado de hijos, cónyuges, padres, hermanos, aislados completamente”.

Varias horas antes de comenzar a trabajar Jannet debe dejar de consumir alimentos y de beber agua, ya que una vez que se coloca el uniforme estéril, overol especial, además de botas, cofia, cubre bocas, mascarilla o careta, guantes -indumentaria que eleva la temperatura considerablemente- no podrá ir al baño hasta terminar la jornada que puede ser de 8 o hasta 12 horas. Al concluir su turno tiene que desinfectarse, posteriormente bañarse, ponerse ropa limpia; antes de ingresar a su hogar de nueva cuenta requiere esterilizarse, tomar una ducha y hacer un cambio de vestimenta, de inmediato se dirige a su recamara en donde permanece hasta que es hora de regresar al hospital o decide salir a montar su bicicleta un par de horas para relajarse.

Los cambios en su rutina no la desalientan, tampoco las marcas del cubre bocas en su piel, “las heridas son lo de menos, lo que importa es superar la pandemia, no me importa tener una lesión en la cara, en las manos, sabemos que el equipo de protección personal es necesario para evitar un contagio, tenemos que aprender a convivir con la enfermedad”.

Aun con el uso de indumentaria especial o siguiendo al pie de la letra los protocolos sanitarios, el riesgo de infectarse de Covid19 está latente y ese es el mayor temor de Jannet, pues conoce a la perfección los estragos que el coronavirus puede provocar al cuerpo humano, a pesar de ello,  su compromiso con la sociedad permanece inquebrantable hasta el momento en que la alerta sanitaria pase a semáforo verde, entonces podrá abrazar de nuevo a sus padres y salir a pedalear por la montaña libremente .