Eliminación de la discriminación racial en tiempos digitales

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POR Sandra CHÁVEZ MARÍN
Parece mentira que décadas de luchas no han sido suficiente para lograr la inclusión y la igualdad, en algunos casos, no se ha logrado el mínimo de respeto por las personas que presentan rasgos diferentes a los nuestros o a los estereotipos que nos venden la televisión o las redes sociales.
El 21 de marzo conmemoramos el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, ratificado en la ONU en 1966; posteriormente, en 1979, se determinó que todas las naciones establecerán del 21 al 27 de marzo de cada año, la Semana de la solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial.
El principio de igualdad en todas las naciones ha permitido que muchas voces sean escuchadas y tomadas en cuenta, en contraste, el racismo ha ocasionado que una persona por su color de piel, origen o etnia; vea limitados su libre ejercicio de derechos o condiciones igualitarias. Las formas de discriminación racial van desde comentarios desagradables, hasta desprecio no controlado que en ocasiones llega a extremos que acaban con la vida de los sujetos violentados.
El famoso “activismo de sofá” llegó para quedarse como la forma de manifestación digital, y ha demostrado ser efectivo en esta época de pandemia. Al no poder salir, nos hemos acoplado para apoyar algunos movimientos que aún levantan la voz en las calles. El ejemplo más palpable es el famoso “Black lives matter”, frase acuñada en 2013, que al grito “¡Las vidas negras importan!” han defendido diversas causas de la comunidad afrodescendiente en Estados Unidos; en 2020, la comunidad juvenil del mundo, mostro su apoyo al movimiento por la muerte de George Floyd.
Las nuevas generaciones son cada vez más conscientes de los temas pendientes en el mundo, y no temen levantar la voz; es por eso que este 2021 la consigna internacional fue “La juventud se alza contra el racismo”, lema con el que la ONU invitó a usar los hashtags:  #LuchemosContraElRacismo, #FightRacism de manera que, desde casa, pongamos sobre la mesa la perspectiva igualitaria que caracteriza a la juventud.
Desde tiempos inmemoriales nos hemos enfrentado a la discriminación por rasgos que no elegimos, esos con los que nacimos y nos clasifican en cierto gremio o espacio. Las guerras son un ejemplo importante de este hecho, al igual que la abolición de la esclavitud, y la búsqueda de derechos primigenios que la mayoría de los pueblos conquistados o subyugados hemos tenido que pasar.
Para entender algo, debemos iniciar por nombrarlo y saber que aún existe, que la lucha por eliminar las desigualdades sociales no ha terminado y que hacernos ciegos ante ello no lo hace desaparecer; por el contrario, debe existir una verdadera suma de voluntades que nos haga tomar conciencia de aquellas batallas que aún libramos como sociedad globalizada.
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