Músculo VS Electricidad – Entre tuercas y cables

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POR Alfonso FAURE MEZA

A principios de este mes fue presentado el Ford Mustang Shelby GT500, un muscle car en todas sus letras y que además viene con prestaciones mejoradas para manejar tanto en línea recta a pura velocidad como en circuito. En pocas palabras, es un superdeportivo con motor V8 a gasolina con sonido, olor y poder a la antigua; con prestaciones bestiales, coupé de dos puertas y poco espacio – un auto personal y pasional.

Por otro lado, para finales de este año se podrá comprar un modelo de “Mustang” totalmente innovador y diametralmente opuesto. Me refiero al Ford Mustang Mach-E, un crossover, o camioneta compacta, totalmente eléctrico con autonomía de aprox. 300 millas. Este vehículo comparte nombre con el Shelby, algunos trazos de la carrocería y un poco de las intenciones velocistas de su primo; pero que por dentro el Mach-E parece una nave espacial llena de tecnología y donde podrán sentarse cómodamente 5 pasajeros y con mucho espacio para guardar sus objetos.

 

Al ver estos dos productos tan diferentes y compararlos con el mercado actual, pareciera que el Mach-E este visionado al futuro y a las nuevas generaciones de consumidores; mientras que el Shelby es una visita a épocas donde “Cambio Climático” o “Sostenibilidad” no existían en el argot popular y la apuesta era hacia el petróleo como energético del futuro.

Siguiendo estas tendencias, pareciera que el GT500 está pasado de moda y que los motores a gasolina se están volviendo obsoletos, sin embargo, no creo que productos tan icónicos como los muscle cars o los superdeportivos europeos vayan a desaparecer por completo. Lo que parece que sucederá es que cada vez los autos comerciales y de volumen serán los eléctricos, con celdas de hidrogeno o híbridos; y que los motores grandes y ruidosos a gasolina serán los pocos y habrá marcas que ni los ofertarán.

 

Para un amante de los carros como su servidor, la tecnología y los avances en movilidad sustentable son super bienvenidos y, es más, promovidos y aceptados como una mejora para la industria. No obstante, ese sonido del rugir de un V8 normalmente aspirado, ese olor a gasolina y/o llanta quemada, o esa sensación de realizar el cambio con la palanca en el instante correcto es una de las mejores sensaciones y que muchos como yo deseamos que nunca se pierdan; aunque sea en autos de colección o como productos especiales como un Shelby GT500.