¿Podremos vivir en comunidad? Primera parte

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POR Yuritzi BECERRIL-TINOCO

Para analizar la idea de communitas propuesta por Turner (1986) me gustaría recurrir al origen de este concepto desde la sociología francesa y la sociología alemana. En 1887 Ferdinand Tönies publica en Berlín, Gemeinschaft und Gesellschaft, que en español se traduce como comunidad y sociedad, respectivamente. En dicha obra Tönies explica las formas de cooperación de las relaciones humanas a partir de la oposición en dos conceptos. El primero (comunidad) se refiere a dos tipos de relaciones 1) Las uniones en Gemeinschaft en dónde el prototipo es la familia y  2) Las asociaciones en Gemeinschaft relacionadas con la amistad y la comunidad de orden espiritual e intelectual; el segundo concepto (sociedad) considera 3) las asociaciones en Gesellschaft que son simbolizadas por la empresa económica moderna inserta en una red de relaciones morales y jurídicas y 4) Las relaciones de Gesellschaft, características de la sociedad moderna, que están basadas en acuerdos de racionalidad y cálculo; para lograr el grado de seguridad comunitaria a la manera del Gemeinschaft, el Gesellschaftla sociedad moderna instaura los principios de protección social y solidaridad.

 

La trascendencia de estos aportes radica en que forman parte del antecedente teórico de la tradición microinteraccionista de Estados Unidos, que Collins (2004) describe como la aportación estadounidense más original al pensamiento sociológico. La tradición microinteraccionista realizó interesantes aportes en el estudio de los roles sociales ya que incluyó en el centro de su análisis al individuo. En palabras de Collins “se trata de una tradición que se centra en el tema humano y edifica el mundo social a partir de la conciencia y la agencia humanas”. De tal modo, se puede reconocer un enlace más fuerte del microinteraccionismo con la tradición romanticista de la filosofía alemana, de ahí que nos remita al “idealismo de Immanuel Kant, a las corrientes históricas de George Hegel, Arthur Schopenhauer y Wilhem Dilthey”. Este antecedente, lo distancia de la sociología francesa de Durkheim de carácter más empirista, quien aborda esta tensión (entre comunidad y sociedad) en el libro “La división social del trabajo”, cuya tesis estructural fue presentada el 3 de marzo de 1893 en la Facultad de Letras de la Universidad de Burdeos, en la cual aborda las diferencias entre los tipos sociales tradicional y moderno a partir de los conceptos de solidaridad mecánica y orgánica, respectivamente. Sin embargo, ambos trabajos (tanto el de Tönies como el de Durkheim) son similares, de hecho, antes de publicar su tesis, Durkheim revisa el libro de Tönies y publica un comentario crítico en la Révue Philosophique en 1889. Considero que actualmente necesario revisitar estas nociones en aras de reinventarnos como sociedad en estos tiempos de tanta complejidad.