Salvar al mundo y no morir en el intento

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POR Ariel PÉREZ GARDUÑO

Es muy importante que te cuides para poder ayudar a los demás, tengas las razones que tengas para hacerlo, en un contexto global en el que somos muchos más lo que queremos honrar a la vida que los que desean la muerte. El mundo puede ser un lugar mejor y siempre ha estado en nuestras manos que así sea, entrelazándonos en los sueños de muchas y muchos que comprendemos la relevancia del cuidado al Medio Ambiente y la dignificación de la humanidad.

Luchar por los derechos humanos y un mundo más justo puede afectar a nuestra salud mental y nuestro bienestar. Esto hace que podamos experimentar estrés, desgaste, depresión o ansiedad; a veces por separado, otras al mismo tiempo y otras, porque lo uno desencadena lo otro. También hay que agregar el tema pandémico a causa del Covid 19 y todo lo que con esto conlleva.

Para empezar, hay que tener presente que, a pesar de la compleja relación y diferenciaciones entre el estrés, el desgaste, la ansiedad y la depresión, es importante entender que todas son afecciones distintas. Se producen y se presentan de forma diferente en cada persona y no hay una forma única de tratarlas. Sin embargo, tener un conocimiento general sobre ellas puede permitirnos lo siguiente:

  • Reconocer que se pueden dar en nosotros y en los demás, lo que permite una intervención más temprana y una mayor comprensión.
  • Valorar los efectos que tienen en nuestra salud mental y en nuestro bienestar.
  • Comprender cuándo buscar ayuda.

Así mismo es bien sabido que uno no puede dar lo que no tiene, así que es importante ser responsables con nuestras emociones y con las situaciones que nos rodean para también proceder a el paso siguiente, que se define en ayudar a los demás. Si conoces a alguien que este pasando momentos de depresión puedes seguir los puntos siguientes:

  • Iniciar una conversación y escuchar su historia.
  • Evitar hacer comparaciones (es decir, relacionar su situación con tu propia experiencia).
  • Aprender sobre salud mental (hay un montón de recursos útiles que pueden ayudarte a estar más informado; mira nuestra Biblioteca del bienestar al final).
  • Celebrar sus pequeños pasos. • Ofrece ayuda práctica como hacer la compra o llevarle algo que cocines.
  • Anímale a buscar ayuda profesional o a llamar a una línea de ayuda telefónica si lo necesita.
  • Anímale a evitar el aislamiento.
  • Hazle una llamada o visítale periódicamente (en función de lo que le sea más cómodo).

Lo anterior tendrá un gran impacto en la vida de las demás personas que podremos enfocarnos en cosas muy importantes como loe s salvar nuestra existencia y la de los demás, pero sobre todo con la correlación al Medio Ambiente al cual nos debemos y en el que existimos.

Finalmente, y lo más importante es que seamos personas resilientes, las prácticas de autocuidado son muy importantes y dependiendo de cada persona son diferentes. Puede que sea útil reflexionar sobre cuáles son las tuyas o cuáles te gustaría que fueran. Al identificar tus prácticas de autocuidado podrás convertirlas en una rutina y recurrir a ellas cuando las necesites.

  • Escuchar a tu cuerpo: Probablemente lo habrás oído antes: “El cuerpo lleva la cuenta y siempre gana”. Escuchar de verdad a tu cuerpo implica dormir lo suficiente, moverte y hacer ejercicio, comer una dieta que nutra tu cuerpo, y hacer lo que te haga sentir bien.
  • Pausas digitales: En este mundo superconectado, es difícil desconectarse con tantas cosas sucediendo a la vez. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste un día sin redes sociales ni pantallas? ¿Un día para ti? Tómate un día para recargarte; dibuja, canta, lee, escribe, baila, visita a une amigue, ve a un parque o simplemente no hagas nada. Te prometemos que te va a encantar. Menos FOMO (siglas en inglés de “miedo de perderse cosas”) y más JOMO (“placer de perderse cosas”).
  • Date un fuerte abrazo: ¿Estás teniendo uno de esos días, semanas o meses? Acuérdate de que te mereces todo el amor, la bondad y el apoyo que das a las y los demás.
  • Construir comunidades de cuidado colectivo: El cuidado colectivo es tan importante como el autocuidado. Tómate tiempo para crear espacios seguros para ti y para otros en tu comunidad o en tu familia, un lugar donde se nutran y se cuiden mutuamente. Esto puede incluir espacios para hablar de los problemas que puedan estar enfrentando o de prácticas de bienestar.
  • Poner límites saludables.
  • Hablar con otras personas: Puede resultar fácil aislarse y no hablar con nadie, pero es realmente importante estar en contacto y hablar con gente, no necesariamente sobre cómo te sientes.
  • Mantener una rutina saludable: Fijarse tareas, organizar el tiempo, irse a dormir de forma disciplinada… regular tus días puede ayudarte a mantener la atención y a sentirte más realizado y productivo.