VISUALIDAD EXPANDIDA – PENSAMIENTO, CUERPO, FRAGMENTO

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Por: Yuritzi Becerril

 

La historia del pensamiento moderno se ha organizado a partir de un proceso de segmentación, división y desintegración de la realidad. En el caso de la ciencia, la fragmentación del conocimiento es muy clara, obedece a una estructura de organización especializada e hiperespecializada que aísla los objetos para su comprensión. Por ejemplo, el cuerpo, se ha fragmentado en estructuras infinitesimales que intentan ser comprendidas por separado: por cada una de sus partes, visibles y no visibles, hay una especialidad. Igualmente, se han separado otras entidades como sentimientos, cultura, mente, cuerpo y naturaleza. “La sociedad moderna, ha ido separando los espacios y dispersando lo que había en ellos: los objetos, las personas, el pensamiento, los afectos”.

Miramos y pensamos a través de una lente que fragmenta la realidad como un caleidoscopio. Sin embargo, es posible problematizar nuestras formas de pensamiento para reorganizar la relación que tenemos con el mundo y rearmar las estructuras resquebrajadas de lo humano y de la vida común. Inventar formas para articular las diferencias. En el plano político, esta estrategia de deconstrucción del pensamiento implica, como lo propone Judit Ravel (2011) rechazar “…la oposición entre lo privado y lo público, el individuo y la polis, lo particular y lo universal, los bastidores del mundo doméstico y el teatro de la representación social, para redefinir […] lo común como un espacio de vida a la vez singular y compartido…”

Todos los cuerpos a la vez que sienten, piensan, y todas las mentes a la vez que piensan, sienten, sugiere Christlieb. Aunque la tradición científica occidental se ha encargado de identificar una función con cada parte del cuerpo, por ejemplo, atribuir al hipocampo la capacidad de cartografiar el territorio y ubicarnos en el espacio; también podemos ver en la cultura, el lugar donde se producen las relaciones entre los pensamientos, los objetos, los afectos y el espacio. De acuerdo con esta propuesta, recuperada por Christlieb, la concepción del espacio-mente es invertida, no es la mente la que desarrolla todas las funciones del espacio-cuerpo, sino el sujeto quien está rodeado por la mente en tanto entidad espacial, atmosférica y el cuerpo habita en ella. Por eso asegura que es el espacio el que siente y piensa.

Así que los espacios están llenos de pensamiento y afectos, al igual que el cuerpo.