Recuerdan a los pequeños difuntos

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Foto Guadalupe de la Cruz

Por Guadalupe de la Cruz

Las flores de cempasúchil, el olor a copal, así como las veladoras encendidas empiezan a dar vida a un lugar donde prevalece la muerte; lugar a donde a cada minuto llega el cuerpo de alguna persona que se ha adelantado en el camino de los vivos.

En el panteón “San José”, ubicado en la comunidad de San Jerónimo Chicahualco, del municipio de Metepec empiezan a desfilar familiares de quienes descansan en santa paz, que por alguna razón perdieron la vida y  que se rehúsan a morir en el recuerdo de los suyos.

El primero de Noviembre, como cada año, se celebra a los niños difuntos, los cuales, como angelitos han partido al encuentro con el creador a muy temprana edad, y quienes se dice, regresan a la tierra a visitar a sus padres y a sus hermanos.

El camposanto luce limpio, colorido y lleno de gente, y en las tumbas de niños se pueden apreciar juguetes, dulces y globos, señal de que sus familiares no los han olvidado.