A mi manerA

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José Antonio Meade. No ganó el debate pero si dos departamentos.

*Políticos invencibles.

*Cortado, pero no noqueado

*El peje por la boca muere.

Por Julio A. AGUIRRE

 

Aníbal sabía lograr victorias, pero no hacer uso de ellas. Plutarco.

Dime de que presumes y te diré de qué adoleces. Pasado el primer debate presidencial todos los participantes se levantaron la mano de triunfador. Tienen razón los que le van al PRI y aliados, lo mismo quien comulgan con el PAN y socios, también quienes están con Morena y achichincles que lo secundan.

También ganó Jaime Rodríguez, y hasta Margarita Zavala, expondrán los que apoyan a los Independientes.

Qué lo digan los seguidores resulta normal; que sean ellos, los propios candidatos, suena a demagogia y soberbia. Se les olvidó tomar clases de humildad y autocritica. No se aprende de triunfos inventados; las verdades, aunque dolorosas, resultan más productivas si se saben canalizar.

El primer debate no es suficiente, para quien escribe, de tener la seguridad sobre quién votaremos para Presidente de México el próximo 1 de julio.

Por el formato del debate, que se mejoró en relación a los anteriores, no se contó con tiempo para que los presidenciables se explayaran en sus respuestas. Todos, sin excepción, fueron cortados en su discurso al rebasar el límite. Ninguno supo medir su tiempo. Cortas las propuestas de lo que harán en los temas señalados, más cortas aún en cómo lo lograrán.

Poquita sal igual pimienta. Faltó el picante. Los millones de mexicanos que vimos y escuchamos el debate esperábamos que el puntero, Andrés Manuel López Obrador fuera blanco de los ataques. Nadie se equivocó. Todos querían hablar de Andrés Manuel –no con Andrés Manuel-; muchos milagritos llevaron para colgarle a quién puede ser peje pero no lagarto, según él-.

Le van a llover misiles al dueño de Morena, me dije, y alguno de ellos pondrá en duda la ventaja hasta entonces y aún después del debate, con la que llegó al recinto.

No los hubo. No de la dimensión que se esperaba. Ciertamente Ricardo Anaya lo acorraló con preguntas incómodas que Obrador esquivó. José Antonio Meade le sacó a relucir los departamentos que de alguna manera AMLO no declaró en su 3de3.

Andrés Manuel salió cortado del combate, perdón, del debate, pero no noqueado; los jueces (ciudadanos) lo siguen viendo arriba en las tarjetas, y con buena ventaja.

El candidato del “peace and love” salió raspado y sangrando. Perdió el debate horas después de que José Antonio Meade demostró, documentos en mano, que AML0 sí es, como lo acusó, propietario de dos departamentos en Copilco Universidad.

Al negarlo, durante el debate, Obrador se comprometió a regalarle al señor Meade dichos departamentos si demostraba la acusación. Meade en ese momento los rechazó pero horas después recapacitó. Los aceptará para regalarlos a dos familias damnificadas por los sismos del año pasado.

Otra vez la lengua traicionando a Obrador. El peje por la boca muere, dicen.

Nos entretuvo el debate. Ver peleándose y acusando de ser lo peor, para que usted y yo sepamos quién  es el menos malo, corrupto y mentiroso, siempre será divertido. Por cierto nos guste o no nos guste uno de ellos será quien guie los destinos de más de 120 millones de ciudadanos. ¡Qué Dios nos agarre confesados!

Sanar la herida… de todos conocido el desastre que vivieron los mexiquenses en cuestión de salud durante la administración pasada; en la actualidad el gobierno del Estado puso en marcha el Sistema de Registro de Salud, esquema que permite al personal médico realizar de forma más rápida el trabajo y con ello brindar mejores servicios médicos a la población en el Estado de México.

Un pueblo sano es una prioridad del gobierno de Alfredo del Mazo Maza; no es fácil armar un rompecabezas que se heredó en tan delicado tema, pero se avanza a pasos agigantados, sin duda.

Pura Pose…los políticos son capaces de todo con tal de llamar la atención. Ayer vimos a Juan Zepeda –antes roquero- ahora de boxeador. De acuerdo a las fotos pensamos que el perredista es mejor político que boxeador, y miren que eso es muuuucho decir. Todo político pega más duro con la lengua que con los puños, digo.

Tal vez lloré o tal vez reí/ tal vez gané o tal vez perdí/ ahora sé que fui feliz y si lloré también ame, puedo seguir hasta el final…A mi manerA.

Correo electrónico: aguirre@8columnas.com.mx