Ceder el paso a las ambulancias salva vidas

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POR Sergio MACEDO

Ceder el paso a los vehículos de emergencia también es una forma en la que la ciudadanía puede contribuir a salvar la vida de una persona que sufre un accidente o una enfermedad repentina y requiere ser trasladada al hospital más cercano. Sin embargo, la deficiente educación vial de los conductores, el tránsito vehicular, aunado a la inconsciencia de gran parte de los automovilistas, entorpece la labor diaria de los cuerpos de rescate y reduce el tiempo de respuesta de las ambulancias.

Recordemos que una persona inconsciente y que no respira requiere atención inmediata en los primeros 10 minutos, de lo contrario puede sufrir daños severos o incluso perder la vida, por lo que la presencia de los servicios médicos es fundamental. Desafortunadamente muy pocos automovilistas saben cómo actuar al escuchar la sirena de una ambulancia o sencillamente no se orillan para permitir el paso de la unidad.

Ricardo Magaña Mendoza, Operador de Unidades de Emergencia de Cruz Roja Mexicana en las delegaciones Lerma y Metepec, detalla que una ambulancia tiene entre cinco y diez minutos para arribar al lugar del incidente, pero no siempre es posible cumplir con ese protocolo, pues intervienen diversos factores, entre ellos el tráfico vehicular y la disposición de automovilistas, transportistas, motociclistas e incluso de peatones para ceder el paso a los cuerpos de rescate.

Cada segundo de retraso provoca la molestia de los familiares de los pacientes, quienes quisieran que la ambulancia estuviera en el lugar practicante al momento de colgar el teléfono, pero es imposible, claro que se pueden reducir los tiempos de respuesta, siempre y cuando los automovilistas sean conscientes y permitan el paso de las unidades de emergencia, comenta el Técnico en Urgencias Médicas con especialidad en Conducción de Vehículos de Emergencia.

Magaña Mendoza detalla que entre otras situaciones que afectan la concentración de los conductores se encuentra el uso del teléfono mientras están al volante, “van distraídos enviando mensajes o hablando en el celular, situación que no solo les impide reaccionar ante la presencia de una ambulancia, sino también pone en riesgo su seguridad al conducir, ya que no perciben lo que ocurre alrededor”.

Escuchar música a todo volumen distrae al automovilista, quien no escucha el sonido de la sirena aun cuando la tenga a escasos metros; existen otros conductores que se ponen nerviosos y no saben qué hacer, se quedan pasmados, por lo que el operador de las unidades de rescate tiene que hacer una infinidad de maniobras para esquivar todos esos obstáculos y llegar al lugar de una emergencia en el menor tiempo posible, subraya el socorrista mexiquense.

Al oír una sirena, ya sea de ambulancia, patrulla o unidad de bomberos, un chofer debe observar los espejos de su vehículo para identificar la trayectoria, inmediatamente orillarse con precaución, no realizar ninguna otra maniobra, solamente hacerse a un lado para que el vehículo de emergencia pueda circular libremente, los operadores de esas unidades cuentan con las habilidades necesarias para para circular con seguridad entre los autos, indica el entrevistado.

Finalmente, Ricardo Magaña recalcó la importancia de que los automovilistas vayan concentrados en el camino, por ningún motivo pretendan ganar el paso a las unidades de emergencia, pues estos son vehículos pesados que se manejan a grandes velocidades, “a pesar de ser operados por personal capacitado una imprudencia puede provocar un accidente con resultados fatales, cuando escuches una sirena no creas que se trata de una broma, en esa unidad viajan personas dispuestas a ayudar a quien lo necesita, cede el paso, nada te cuesta, la vida de alguien más depende de esta sencilla maniobra”.