A 35 años de los terremotos de 1985

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POR Sergio MACEDO GONZÁLEZ

El próximo 19 de septiembre se cumplen 35 años de los terremotos que sacudieron al centro de México, en los que murieron, según datos oficiales, 3 mil 200 personas tan solo en la Ciudad de México, sin duda se trató del fenómeno natural más devastador del que se tenga memoria en el país en los últimos años. Han pasado tres décadas y media, y la herida sigue abierta, sin embargo, estos acontecimientos sentaron las bases del Sistema Nacional de Protección Civil, mecanismo institucional que opera desde 1986.

 

La mañana del jueves 19 de septiembre de 1985, a las 7:19, un terremoto de 8.1 grados en la escala Richter, con epicentro en el Océano Pacifico, muy cerca de la desembocadura del río Balsas destruyó gran parte de la capital del país, además de provocar la muerte de miles de personas que se disponían a iniciar sus actividades diarias.

 

Aproximadamente cuatro minutos fueron suficientes para derribar unidades habitacionales, hospitales, escuelas, talleres, empresas, hoteles, televisoras, colapsar servicios públicos, telecomunicaciones, pero sobre todo para evidenciar una nula cultura de prevención y una pésima capacidad de respuesta a desastres naturales por parte de las autoridades de los tres niveles de gobierno, lo que derivó en un gran número de personas muertas, así como miles de heridos, desaparecidos y damnificados.

 

Ante la incapacidad de las autoridades federales, encabezadas por el presidente, Miguel de la Madrid Hurtado, para responder a la emergencia, fue la sociedad quien tomó el mando en las tareas de rescate, remoción de escombro, atención de heridos; cuadrillas de ciudadanos trabajaron sin descanso en la búsqueda de sobrevivientes en espera de que el gobierno federal saliera de su letargo y tomara la iniciativa en las tareas de auxilio a la población.

 

Tan solo 36 horas después del primer terremoto se registra una réplica de 7.6 grados Richter provocando más daños en edificios y estructuras afectadas un día antes, lo que significó un duro golpe para la ciudad, pero también en el ánimo de la sociedad que se encontraba en el desamparo.

 

Grupos de rescate de otros países arribaron a México para ayudar en las labores de recuperación de cuerpos y atención de heridos, la ayuda internacional, así como de instituciones como Cruz Roja Mexicana y el apoyo de la sociedad mexicana fueron fundamentales ante la inexistencia de un plan de recuperación y restablecimiento por parte del gobierno federal.

 

Esta amarga experiencia obligó a las autoridades federales a trabajar en el diseño de estrategias efectivas para hacer frente a desastres y emergencias, es así que un año después de los terremotos que marcarían la historia del país, el 6 de mayo de 1986 se publica en el Diario Oficial de la Federación el Decreto que crea el Sistema Nacional de Protección Civil, con el objetivo de establecer acciones que permitan al gobierno y a la sociedad civil coordinarse de una manera eficiente y rápida en caso de una catástrofe.

 

 

 

Posteriormente el 12 de mayo del año 2000 se publicó la Ley General de Protección Civil, la cual instituye las bases coordinación en la materia, entre la federación, los estados y municipios, para poner en marcha acciones solidarias y participativas mediante las cuales se adopten medidas universales para salvaguardar la vida, integridad y salud de la población, así como sus bienes, la infraestructura en general, la planta productiva y el medio ambiente.

 

Un año más tarde se declara el 19 de septiembre como el Día Nacional de Protección Civil, fecha en la que se realizan simulacros de evacuación en edificios públicos para conmemorar a las víctimas de los terremotos de 1985 y recordar que somos vulnerables ante los desastres, por lo que es necesario estar prevenidos y capacitados para responder a eventualidades naturales o propiciadas por el hombre.

 

A 35 años de distancia el avance en materia de protección civil en el país es evidente, se ha crecido a pasos agigantados, el gobierno federal, así como los estatales y municipales entendieron la importancia de contar con personal capacitado en la atención de desastres, así como en la inversión en equipos especializados, pero sobre todo en la elaboración de protocolos de actuación que permitan prevenir, atender y minimizar afectaciones en la población en caso de alguna eventualidad.

 

A nivel nacional existen grupos especializados en la atención de desastres y emergencias como Cruz Roja Mexicana, o en el caso del territorio estatal, la Unidad de Rescate Aéreo, Relámpagos; el Sistema de Urgencias del Estado de México, así como las unidades de protección civil municipales, sin embargo, la población también debe involucrarse cada vez más en estas acciones, incluso crear brigadas comunitarias que coadyuven a las autoridades, pero de manera ordenada y con conocimiento,  y  con ello contribuir a hacer de la prevención un estilo de vida.