Dos años más de campaña presidencial

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POR Isidro O’SHEA

Hoy se cumplen dos años más de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador; evidentemente sería inocente hablar de dos años de gobierno, pues también es notorio que más que gobierno, nos hemos encontrado con vacíos del poder ejecutivo y puro despropósito, pero hagamos más evidente lo que ya es evidente.

 

Andrés Manuel López Obrador quien fácilmente hizo críticas a todos los expresidentes, desde la transición democrática; incluso siendo jefe de gobierno de la Ciudad de México y posteriormente, en el 2006, autoproclamándose, presidente legítimo, hoy a dos años de su gestión no ha hecho ni logrado absolutamente nada, quizá no se enteró que en esta ocasión sí ganó y ganó bien, producto del legítimo descontento ciudadano.

 

¿Qué ha hecho? Bueno, pues en primer lugar mandó al basurero la inversión de un nuevo aeropuerto en la Ciudad de México, el cual ya contaba con millones de pesos de inversión, y se abrazó a la idea de un aeropuerto en Santa Lucía, en el cual literalmente le salió un cerro. López Obrador, el mismo que en campaña prometió mandar a los militares a sus cuárteles, puso a los soldados hasta a construir su capricho de aeropuerto, y hoy no puede limitar el poder que les ha dado, al punto de tener que pedir clemencia al gobierno estadounidense para la extradición de Salvador Cienfuegos, quien hoy como Lozoya, disfruta de las calles de México; incluso más que nosotros, ciudadanos comunes, que no podemos andar con tranquilidad, dados los niveles de delincuencia a los que se han llegado en nuestro país, ejemplo de ello, son territorios que se habían mantenido prácticamente intactos por el crimen organizado, como Guanajuato, o incluso la Ciudad de México.

 

Tanto su aeropuerto, como la refinería de 2 bocas eran sus grandes proyectos, y hoy no hemos llegado a la mitad de su sexenio, cuando ya ambos han sido evidenciados como un fracaso; si bien ya habíamos dicho del cerro de Santa Lucía hay que agregar que la refinería se inunda e inunda, aunado al hecho de que es volverle a apostar a las energías fósiles como si fueran los años 60 del siglo pasado.

 

López Obrador también prometió terminar con la corrupción y un sistema de salud propio de países nórdicos. Hoy no solo no se ha castigado la corrupción de gobiernos anteriores, sino que se ha tratado como tonta a la ciudadanía mexicana, haciendo oídos sordos a la corrupción de funcionarios actuales como: Bartlett, Ana Guevara, Irma Eréndira Sandoval y hasta su propio hermano Pío López Obrador.

 

Del sistema de salud es más triste hablar, pues hoy no solamente no se tienen medidas claras y eficientes contra el COVID19, sino que también se han paralizado los tratamientos para los niños que luchan contra el cáncer y de las personas que padecen de VIH.

 

En sexenios pasados vimos como las estancias y guarderías eran un apoyo para que madres de familia pudieran salir a trabajar; esas estancias hoy tampoco existen, como tampoco existen los comedores comunitarios; hoy algunos que otros gozan de apoyos en efectivo,, lo que indudablemente, es una práctica de un gobierno clientelar.

 

Debo confesar que es desafortunado llegar a la cama, poner la cara en la almohada y ser incapaz de dormir por pensar en los problemas que uno como persona tiene; pero es aun mas desafortunado no poder dormir debido a la ansiedad que produce un gobierno como el actual, que evidentemente lo único que hace es llenar sus bolsillos de dinero, así como el de todos sus amigos que apoyaron sus distintas campañas electorales durante 18 años ¿o acaso creíamos que no iban a querer recuperar lo invertido?

 

Uno al final entiende que la gente defienda ideologías, partidos políticos y hasta personajes en específico. Lo incomprensible es que vendan su poca dignidad, que escondan su mucha o poca inteligencia, por un fanatismo sin ninguna estructura más allá del rencor, tal como lo hacen personajes sin argumentos como: Damián Alcázar, Jenaro Villamil o el mismo Federico Arreola. Triste es ver que prefieren pasar por tontos que reconocer que este es el mayor fracaso del México contemporáneo.

 

Estamos tan mal que hoy la pregunta ya ni siquiera es ¿Qué ha hecho o logrado el presidente? Sino mas bien ¿Qué más busca destruir el presidente?

 

La violencia, debe ser por definición, monopolio del Estado para salvaguardar la seguridad de los ciudadanos, pero no estamos lejos de ello… estamos lejísimos ¿Qué podemos esperar cuando se libera al hijo del narcotraficante más poderoso del mundo? ¿Qué podemos esperar cuando vemos que ni el presidente se siente seguro, al andar en cualquier acto público con chaleco antibalas? ¿Qué podemos esperar cuando el presidente se baja de su camioneta para saludar a la mamá del narcotraficante más poderoso, y abrazar y dialogar con el abogado de este, pero no baja el cristal para darle respuesta a alguien que solo pide la continuidad de los tratamientos de salud?

 

Hoy a dos años ya, es indefendible el señor López Obrador. No sé qué necesitan ver sus porristas para dejar de defenderlo a capa y espada; ¿o será que simple y sencillamente se sienten felices de los beneficios selectivos y creer ser parte de una élite política? ¿De verdad es tanto el resentimiento de los Gibrán y los Ackerman?

 

Seamos honestos con nosotros mismos, el presidente actual no ha hecho nada por México, ni mucho menos por los mexicanos. Un solo logro sustancial y significativo no pueden enunciar ni sus más grandes porristas.

 

Mientras en otros países ya hablan de 2das, 3ras y hasta 4tas olas, y mejor aun empiezan a planificar y calendarizar las rondas de la vacuna contra el COVID19, en México seguimos teniendo afirmaciones de un presidente que niega los beneficios del cubrebocas, un presidente que sabe, con la poca dignidad que tiene, que la pandemia le vino como anillo al dedo.

 

Quizá nuestro presidente no tenga tan malas intenciones, pero también quizá cree, que se trata de su tesis de licenciatura y cuenta con 14 años para lograr terminar un solo propósito.

 

En fin, digámoslo como es: a México se lo está llevando el dueño del rancho “La chingada”. Mientras tanto los hijos del presidente pasaron de tener 200 pesos en la cartera a tener empresas de cervezas y chocolates, las cuales extrañamente, no buscan posicionar sus productos en el mercado.

 

No hay mucho más que añadir.