EDITORIAL 12 09 17

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Hasta ayer en la mañana la cifra de muertos por el sismo de 8.2 grados Richter del jueves pasado era de 96. Decenas de municipios y cientos de comunidades reducidos a escombros en los estados de Oaxaca y Chiapas y frente a esto la ausencia notoria, por incapacidad u omisión, de las autoridades federales, estatales y municipales.

La justificación de los gobiernos federal y de los estados, especialmente del gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, fue que “No todo es Juchitán” y que la emergencia se dispersó en las marginadas poblaciones de los estados afectados. Por eso, dicen las autoridades, ha sido muy difícil llegar con la ayuda humanitaria a los sacudidos ciudadanos del sureste.

Si esto de Murat fue lamentable, lo de la cantante y actriz Anahí, esposa del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, rayó en los atroz y repudiable al subir un video en el que pone, por encima de la tragedia, su imagen despeinada y mal arreglada, incluso suponiendo que algunos la quieren ver en telenovelas o conciertos. Su idea era dar a conocer que estaba ayudando a los chiapanecos en emergencia, pero el método, las formas y el discurso fueron tan terribles que le acarrearon una oleada de críticas en redes sociales y en la opinión pública.

En total suman ya 2.3 millones de mexicanos damnificados, más de 20 mil casas que ya no podrán ser habitadas y por lo tanto tienen que ser reconstruidas, además de los edificios públicos como hospitales que también sucumbieron al terremoto. En fin, es una desgracia que no amerita más discursos sino acciones.

Por parte de la ciudadanía ya hubo respuesta efectiva. Prácticamente no hay centro de acopio en el país que no tenga donativos en especie de los mexicanos solidarios, ahora seguramente el pretexto del gobierno será que no podrá llevar los víveres porque no tiene la capacidad ni los vehículos para hacerlos llegar. 

Por fortuna México cuenta con las fuerzas armadas. El Ejército Mexicano y la Marina Armada de México, junto con un sector de la Policía Federal, han estado hombro a hombro con los afectados de Chiapas y Oaxaca; ellos tienen que ser el vehículo para sacar adelante a los hermanos en desgracia, incluso las fuerzas castrenses deben ser quienes monten la estrategia de recuperación y entrega de ayuda humanitaria para no permitir que los vivales de siempre se queden con los alimentos o apoyos que ciudadanía y gobierno estarán enviando.

 La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) no debe dilatar en la activación del Bono Catastrófico de 150 Millones de Dólares que se tiene disponible para eventos sísmicos que rebasan los 8 grados Richter. La población dañada no está para mayores tardanzas, es ahora y de manera efectiva para que los damnificados puedan renacer de los escombros, aunque en muchos casos será difícil porque decenas de familias perdieron a uno o varios de sus integrantes.