El arte como instigador de empatía en la pieza performática de Harun Farocki – Visualidad Expandida

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POR Yuritzi BECERRIL TINOCO

El saber del cuerpo, el saber que produce el cuerpo a través de la experiencia vivida permite generar conocimiento y procesos de pensamiento sobre diversos temas fuera de la propia subjetividad. Es una forma de conectar empáticamente con el mundo.

Harum Farocki, cineasta, activista político se inspira en el pensamiento de guerrilla de la segunda mitad del siglo XX, en el situacionismo y la nouvelle vague francesa. A través de recursos artísticos como el cine logra traducir una idea y una crítica del mundo en imágenes. Un proceso, que de acuerdo con Didi-Huberman pasa por el pensamiento, el enojo (provocada por toda la violencia que hay en el mundo y a la que nos negamos a estar condenados) y la acción. Tarea en la que Farocki se involucra al grado de comprometer la vida.

La pieza performática Fuego Inextinguible es un ejemplo de reflexión crítica experimentada a través del cuerpo. En ella Farocki se presenta frente a la cámara y lee una carta, que es el testimonio de un hombre que ha sido quemado con Napalm, del cual extraemos el siguiente fragmento en el que una voz en off nos cuenta: Un cigarrillo quema a 200 grados. El napalm quema a 1.700 grados. Al término de esta explicación, Farocki toma un cigarrillo con la mano derecha y lo apaga en el brazo izquierdo.

A través del cuerpo podemos aprehender la violencia del mundo, la historia que la humanidad ha llevado a cuestas. Farocki explota la fuerza que tiene la imagen. Ante lo cual, sugiere Didi-Huberman, deberíamos preguntarnos “cómo (nos) mira, cómo (nos) piensa y cómo (nos) toca a la vez”. A partir de la creación de imágenes Farocki aborda temas sobre política, poder, represión, violencia, vigilancia, etc.

Las preguntas que genera, sobre el poder, sobre la humanidad, sobre los límites de la vida, sobre los sueños del mundo han sido recurrentes en la obra de filósofos como Aby Warburg y Sigmund Freud, Walter Benjamin y Siegfried Gideon, Hannah Arendt y Günther Anders pero, también, Gilles Deleuze o Michel Foucault, Guy Debord o Giorgio Agamben, Friedrich Kittler o Vilém Flusser, Jean Baudrillard o Paul Virilio, entre otros. Así que el pensamiento de Farocki hecho imagen es un diálogo visual con el mundo, una discusión sobre los grandes temas que han motivado la historia del pensamiento filosófico contemporáneo.

En ésta reflexión podemos destacar el acercamiento a la experiencia de los otros a través del arte. Recuperando la propuesta de Jan Verwoert podemos recordar que “la empatía está estrechamente vinculada a lo que hacemos con los ojos y las manos”. De tal modo, podemos pensar la propuesta de Farocky como una apuesta por la empatía, como una expresión abrupta de la necesidad de vincularnos a través del cuerpo con la experiencia de los otros. El arte es en este sentido un recurso político y simbólico para provocar la empatía.