Gobernadores federalistas. La rebelión de la Bartola.

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Norberto HERNÁNDEZ

POR Norberto HERNÁNDEZ

Calmados señores gobernadores federalistas, la cosa es por partes. Lo primero que deben entender es que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no es Vicente Fox ni Felipe Calderón. Aquellos dos ex presidentes sufrieron la culpa de su error e hicieron de ustedes virreyes en sus estados, hasta llegar a ser considerados dominios personales. Los gobernadores de la alternancia panista barrieron y trapearon con los dos presidentes blanquiazules. Lo segundo es que durante esos dos sexenios recibieron miles y miles de millones de pesos sin rendir cuentas a nadie. Sobre todo, fueron recursos provenientes de los excedentes petroleros. A pesar que fueron favorecidos con fuertes cantidades de fondos públicos, dejaron endeudamientos inexplicables en sus entidades federativas.

Es decir, recibieron dinero que nadie sabe dónde quedó y tampoco se conocen las razones para endeudar a sus estados. Quieren un ejemplo: les doy dos, Coahuila y Nuevo León. De eso hablan poco o nada los gobernadores que ahora protestan y alzan la voz contra AMLO y piden construir acuerdos sobre la base de recibir más recursos. Otra muestra del asalto a las arcas estatales es el caso de Chihuahua. No el ex gobernador  César Duarte Jaquez anda de huida porque se robó el dinero del pueblo chihuahuense? Este caradura desvió tanto dinero que hasta se hizo socio de un banco, adquirió propiedades exclusivas y miles de hectáreas de uso ganadero.

Hasta donde se vislumbra, los gobernadores de la alianza federalista andan “enchilados” porque quieren más lana, más dinero para sus entidades. Sus aparentes banderas de lucha son sus diferencias en el manejo de la pandemia (COVID-19) con el gobierno federal, la extinción de los fideicomisos públicos y la inequidad en la distribución de los recursos presupuestales.

El también conocido como bloque “Norexit” por su aparente intención separatista está integrado por los gobernadores: Jaime Rodríguez “el Bronco”, de Nuevo León (Independiente); Miguel Ángel Riquelme, de Coahuila (PRI); Francisco García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas (PAN); José Rosas Aispuro, de Durango (PAN), Silvano Aureoles Conejo, de  Michoacán (PRD); Enrique Alfaro Ramírez, de Jalisco (MC); José Ignacio Peralta Sánchez, Colima (PRI); Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, de Guanajuato (PAN), Javier Corral Jurado, de Chihuahua (PAN); y, por Martín Orozco Sandoval, de  Aguascalientes (PAN). Todos niegan su propósito separatista y sostienen que quieren un federalismo funcional y respetuoso, que regrese a sus estados y municipios más recursos. Al parecer, su movimiento, al que no se puede restar espectacularidad, se resume en enviarles un cubrebocas de billetes y se acabó su pandemia.

A esta alianza federalista la podemos llamar la rebelión de la Bartola, recordando al inolvidable Chava Flores con su canción “Peso sobre peso”. “Eso mis gobernadores rebeldes ahí les dejo estos dos pesos, pagan la renta, el teléfono y la luz. De lo que sobre cogen de ahí para su gasto… el dinero que yo gano toditito se los doy; les doy peso sobre peso, siempre hasta llegar a dos; ustedes no  aprecian mis centavos y los gastan que da horror… guarden algo pa´mañana que hay ser conservador, ya verán cómo se ahorran pa´ un abrigo de bisón. (Es solo una adaptación para el apreciar el momento, cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia, con perdón de Don Chava Flores).

Sin base social, sin llamar más que la atención de los medios afines de comunicación y de plumas que echan espuma, porque ya no reciben dinero del erario público, solo alcanzaron una mención como respuesta de parte del presidente: “a los gobernadores no se les debe nada, diría que hasta nos deben”. Y aconsejó a todos ellos, “hacer una consulta pública si se quieren salir del Pacto Federal”. Con mayor precisión mencionó que no es un asunto personal, que es una atribución establecida en la ley. “El presupuesto no se distribuye a capricho, hay una fórmula para entregar a las entidades un monto anual en relación a parámetros como la cantidad de habitantes o el nivel de pobreza”. Por lo tanto, precisó que “las diferencias en materia presupuestal no son con él, son con la Constitución”. Si pretenden más recursos, en función de su contribución al Pacto Federal, se tendría que reformar la Constitución para cambiar la fórmula de la repartición del presupuesto.

Es bueno que ahora los gobernadores protesten, que exijan al presidente una mesa de diálogo; pero cómo hubieran sido aplaudidos si antes de la llegada de AMLO al poder presidencial hubieran rechazado la balcanización en que viven los estados del sureste mexicano. Entre ellos, Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz. Por cierto, de los estados de esta región es de donde sale el petróleo, la agricultura, la ganadería y la energía eléctrica que consume la alianza federalista. Tal vez, los fines de una reforma fiscal sean los correctos, pero es claro que las formas han sido equivocadas.