Octubre, 2020. Elecciones COVID-19

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POR Norberto HERNÁNDEZ

El COVID-19 ya modificó el calendario político-electoral del país. En principio, las elecciones locales del 2020 y las del 2021 cambiaron de fechas. En el caso del estado de México, el proceso electoral arrancará formal y oficialmente hasta enero de 2021. En los estados de Coahuila e Hidalgo la jornada electoral tendrá lugar en el mes de octubre del presente año. Los actores políticos cayeron en el supuesto que la pandemia sería pasajera, o no de tan largo plazo, y apostaron por hacer modificaciones en espera de tener mejores tiempos y condiciones para el desarrollo de las campañas electorales. En el caso de Coahuila e Hidalgo la apuesta fue un error.

El tiempo pasó y la pandemia incrementó su nivel de complejidad. El peor escenario catastrófico de muertes por el COVID-19 ya fue superado y van más de 70 mil decesos. Las condiciones económicas han empeorado y la vacuna como único medio real para superar la pandemia se aplaza peligrosamente. Para los candidatos del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) las condiciones de la competencia tienen un escenario diferente. Para la oposición en su conjunto el discurso de campaña reúne mayores y mejores contenidos de desgaste para su oponente.

El reto aquí es cómo hacer una campaña efectiva para incrementar las posibilidades de éxito de la oposición y, en el caso de MORENA, como contrarrestar las críticas por lo que se considera una falta de buenos resultados de sus gobiernos en funciones, sean del orden federal, estatal y municipal. Estas dos elecciones locales son prueba inmejorable para los competidores, para unos es materializar las fallas en la tarea de gobernar, en espacial del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador; para MORENA es competir sin la figura arrolladora del candidato presidencial de 2018.

En ambos casos son elecciones donde las movilizaciones o acarreos masivos no son posibles ni permitidos por la autoridad sanitaria ni la instancia electoral. En consecuencia, la comunicación con los electores se acota a espacios reducidos, la sana distancia. Las propuestas correrán de voz en voz y las redes sociales serán el mejor o el peor elemento de cercanía. Es evidente que las dirigencias nacionales de los partidos en competencia y sus comités directivos estatales no estuvieron alertas a las nuevas reglas de competencia. Si fuera el caso, habrían motivado alguna modificación temporal que permitiera un mayor acceso a los medios de comunicación para desarrollar sus campañas políticas. Es decir, ajustar los procesos electorales a las condiciones mismas de la pandemia.

El desgaste o desprestigio de los partidos nacionales y sus figuras más destacadas no es igual al que se tiene en el orden local. De tal manera que el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) reúnen mejores condiciones de competencia que en el ámbito nacional. Tanto el PAN como el PRI son partidos que cuentan con militancia afín aglutinada en décadas. En el caso de MORENA existe una mayor dispersión de sus seguidores, militantes o simpatizantes. Esa variante ofrece condiciones de competencia más cerradas para los tres partidos. Sobre todo en los espacios de mayor consolidación urbana, porque son elecciones de movilización de estructuras.

En los municipios y distritos rurales, tanto en Hidalgo como en Coahuila, la competencia será menos rigurosa a las condiciones sanitarias del COVID-19. Ahí puede que ocurran eventos como en temporada normal, eso favorece en la competencia al PRI y en menor medida a MORENA. Otro de las áreas de oportunidad para los partidos es echar mano de los migrantes radicados en los Estados Unidos. Las dos son entidades con una población considerable de paisanos que han migrado al vecino del norte y son los que sostienen a sus familias con las remesas que envían desde algún lugar del suelo estadounidense. Pero esta acción debió atenderse con anticipación, aunque todavía se puede recurrir a la búsqueda del apoyo, porque las comunidades de migrantes están organizadas desde hace muchos años. Solo se tiene que acudir al canal correcto.

Por la complejidad en el desarrollo de las campañas es todo un reto integrar las estructuras electorales de cada partido y que esta sea de alcance estatal. En Coahuila se tienen mejores condiciones para cumplir con esta importante actividad; en el caso de Hidalgo su composición social y geográfica lo hace un tanto más difícil para el PAN y para MORENA. La cobertura electoral es importante para saber, en tiempo real, dónde se gana. También resulta necesario contar con datos sobre las tendencias o preferencias electorales; esos indicadores permiten corregir o fortalecer los espacios donde las campañas no están logrando sus metas.

Coahuila e Hidalgo son elecciones COVID-19 por lo que merecen un seguimiento estratégico para lo que viene en el 2021.