Jóvenes organizados

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Universitarios, un ejemplo… Sin duda los mexiquenses han mostrado unidad y fortaleza ante la desgracia del sismo y los daños registrados en diversos municipios, pero en esta solidaridad destaca la presencia de jóvenes estudiantes de todos los niveles educativos que se han dirigido a las zonas afectadas. Alumnos de la Universidad Autónoma de Chapingo pusieron el ejemplo ayer al agarrar cazuelas, picos, palas, cubetas y todo aquello que significara ayuda a la población. (Foto: Juan Hernández)

* Estudiantes de todos los niveles y de diversos municipios se suman como voluntarios en municipios afectados.

Con la única finalidad de ayudar, varios cientos de jóvenes de todas las edades se están organizando para acopiar víveres, artículos de limpieza, ropa, dinero y cualquier producto que sea de utilidad para apoyar a los habitantes de zonas devastadas tras el sismo del pasado martes. La voluntad de ayudar ha sido mayor que las ganas de salir a divertirse pues en lugar de «irse de pinta» se han organizado dentro y fuera de sus planteles para hacer estás colectas.
En las calles, en los parques, en las casas, oficinas, gimnasios, restaurantes, tiendas, iglesias, cualquier punto es bueno para tratar de ayudar a la gente de los municipios del sur del estado y Morelos.
«Nos estamos organizando para llevar víveres pero también queremos ir a ayudar a donde nos pidan, a cargar, a limpiar, remover escombros, lo que sea necesarios, es tiempo de ayudar». Así lo dijo Raúl González, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas de la UAEM, quien junto con sus 10 compañeros salieron a las calles a pedir apoyo y sensibilizar a la gente para aportar algunos productos necesarios. Los padres de familia se sienten orgullosos y comprometidos con estos chicos que se han organizado para poder apoyar a quienes más lo necesitan y han preferido hacer labor social y aportar de su propio dinero para esta causa, en lugar de gastarlo en diversión.
«Es un gran ejemplo de solidaridad el que están dando los jóvenes, es una generación que no vivió lo que ocurrió en el 85 y se han comprometido para brindar la mano a los hermanos de otros municipios y estados que lo necesitan», destacó Laura Magallanes, madre de dos adolescentes voluntarios.