Sandra Velázquez, artesana de totomoxtle que enaltece a la tierra del tamal de ollita, Ocoyoacac, de manera distinta

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FOTO: Alelhi Rodríguez

Elabora arrieros y tamaleras con este material.

Por Alelhi Rodríguez

El principal uso del totomoxtle, la hoja que cubre la mazorca de maíz, es envolver los tradicionales tamales de ollita, endémicos y de gran fama en Ocoyoacac, sin embargo, Sandra Velázquez ocupa esta materia prima para crear artesanías como arrieros o tamaleras, representativas de su municipio.

La joven descendiente de familia dedicada a la elaboración de los también conocidos como ‘tamales de hoyito, cazuelita o chuchulucos’, quiso enaltecer el principal oficio de esta demarcación y, de alguna manera, rendir homenaje a su abuela.

“Desde hace mucho tiempo atrás la ví haciendo tamales, ella los comercializaba en lo que es el mercado de Cuajimalpa y los alrededores y en honor a ella decidí hacer estas piezas”.

Hace cuatro años que Sandra aprendió a elaborar estas artesanías, gracias a un curso impartido en este municipio, el que dio pauta a crear estas figuras a las que dice dar un toque especial.

“Cuando estoy super inspirada puedo tardar hasta 3 horas elaborando una pieza; si no, hasta 15 días, dependiendo la inspiración que tienes”.

Elaboración

Al totomoxtle lo tiñe, posteriormente diseña las prendas que habrán de vestir a sus personajes. Varía, porque mezcla la hoja en su color natural.

“Primero lo que yo hago es teñir toda la hoja con diferentes colores: azul, rosa mexicano, amarillo, como si tiñeras un pantalón a 38 grados centígrados. Se moja la hoja con la anilina del color deseado, yo la dejo secar por lo menos uno o dos días para que al tercer día las pueda trabajar”.

La calidad y precisión en su trabajo han permitido hasta diseñar novias, quinceañeras, bailarinas y otras más.

“He hecho algunas que me han pedido, de libros, incluso algunas otras personificaciones que me solicitan. Para mí es un reto, pero sí lo he logrado hacer”, agregó.

Y no solo eso, esta artesana también reconoce el trabajo de sus colegas, por lo que a sus personajes agrega piezas elaboradas por otras manos y con ello enaltecer la labor en conjunto.

“Les agrego artesanías hechas en barro como son las cazuelitas, los canastitos de palma y demás, para complementar los accesorios”.

Piezas miniatura desde los 4 centímetros hasta los 2.5 metros ha innovado Sandra, algunas enviadas al extranjero y a otras entidades federativas de la República.