164 personas murieron en 2018 por defender tierras y medio ambiente

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REDACCIÓN

Defender sus tierras y el medio ambiente de la invasión de industrias como la minería, la tala y la agroindustria, le costó la vida a 164 personas alrededor del mundo en 2018, reveló hoy la organización no gubernamental (ONG) Global Witness.

Se trata de más de tres asesinatos por semana, aunque la cifra real posiblemente es mucho mayor debido a que los casos suelen no documentarse ni investigarse, y los países con el mayor número de muertes son Filipinas (30), Colombia (24), India (23), Brasil (20), México (14), República del Congo (8), Irán (6) y Honduras (4).

El informe anual de Global Witness sobre ataques contra defensoras y defensores de la tierra y el medio ambiente señaló que América Latina es la región donde se cometió más de la mitad de los asesinatos, ubicando a Guatemala como el país donde más aumentó la cifra respecto a 2017.

Europa, por el contrario, fue el continente menos afectado el año pasado, con solo tres muertos en Ucrania.

La ONG añadió que los grupos de poder –como el gobierno y las empresas- usan como herramientas para contener las protestas las leyes para combatir el terrorismo o proteger la seguridad nacional, así como los ataques legales agresivos.

Otras tácticas diseñadas para aplastar la protesta, como arrestos, amenazas de muerte, juicios y campañas de desprestigio, silenciaron a otros tantos más.

Global Witness, que elabora anualmente su reporte desde 2012, vinculó 40 asesinatos a las fuerzas de seguridad y otros 40 a otros actores como sicarios, bandas criminales y terratenientes.

En casos registrados en Guatemala, Reino Unido, Irán y Filipinas se usan y abusan de leyes y políticas diseñadas para criminalizar e intimidar a los defensores, sus familias y las comunidades que representan, señaló.

Filipinas, en el sur de Asia, fue el país que más asesinatos registró entre los activistas indígenas amenazados de muerte, encarcelados y perseguidos por oponerse a que en sus tierras fueran cultivados bananos, que tendrían como destino final el mercado global.

Mientras Guatemala registró el mayor aumento en la cifra de decesos, con 16, con lo que se convirtió en uno de los países más sangrientos.

De acuerdo con el informe de Global Witness, con sedes en Washington y Londres, la minería fue el sector que más muertes causó, en total 43, seguido por la defensa de las fuentes de agua, con 17 muertes, 13 más que en 2017.

También se registraron ataques vinculados a proyectos hidroeléctricos, agroindustriales y madereros.

El reporte destacó que la persecución de los activistas, en gran medida, “es impulsada por la demanda de tierra y de materias primas necesarias para los productos que consumimos a diario, entre alimentos, teléfonos móviles o joyas”.

Añadió que la criminalización se da en todo el mundo y citó a Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump ha concesionado tierras indígenas a empresas de combustibles fósiles, al tiempo que en varios estados de ese país se han aprobado nuevas leyes para reprimir las protestas.

En Reino Unido, en tanto, varios activistas fueron condenados por protestar contra el fracking (estimulación hidráulica) y los defensores ambientales consideran que se están usando las leyes para silenciar el activismo legítimo.

Global Witness advirtió que “este año muestra señales desalentadoras, ya que los políticos de todo el mundo están eliminando protecciones en materia ambiental y de derechos humanos, con el objetivo de promover negocios a cualquier costo”, como el caso de Brasil.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro ha adquirido compromisos para la explotación de reservas indígenas, causando la afluencia de hombres armados.

Para la encargada de campañas de Global Witness, Alice Harrison, “los ataques despiadados contra personas defensoras de la tierra y el medio ambiente siguen ocurriendo, a pesar del creciente impulso detrás de los movimientos ambientales en todo el mundo”.

“A medida que nos precipitamos hacia el colapso climático, nunca ha sido más importante apoyar a quienes intentan defender su tierra y nuestro planeta de la destrucción imprudente impuesta por ricos y poderosos”, dijo.