LA PARADOJA DEL AUTORITARISMO DE LA 4T- Isidro O’Shea

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LA PARADOJA DEL AUTORITARISMO DE LA 4T

Por: Isidro O’Shea

@isidroshea

Entre caídas en indicadores de democracia y corrupción sobrevive la 4T. Digo sobrevive, porque ya no son pocas las veces en las cuales se ha dejado de manifiesto que este sexenio ha terminado; precisamente quien ha dejado entrever el final de sexenio es el mismo Andrés Manuel López Obrador en el pasado informe de gobierno; en el grito de la conmemoración de la Independencia y ahora cada mañana al afirmar que cuando termine no le veremos ni el pelo.

A pesar de lo anterior, el gobierno de la 4T no deja de ser autoritario y la mayor muestra de ello sucedió la semana pasada, cuando la Guardia Nacional atacó a trabajadores y obreros del “proyecto” de la refinería de 2 Bocas. Ello es lamentable no solamente por el suceso en si mismo, sino incluso porque el gobierno federal ha demostrado ya no solamente autoritarismo frente a medios de comunicación; oposición; trabajadores del metro; o gaseros, sino incluso ahora, literalmente, frente a aquellos que tienen en sus manos uno de los “grandes” proyectos de este gobierno.

Si así se trata a sus propios trabajadores ¿qué podemos esperar el resto de los ciudadanos?

Parece que somos mucho país, mucha nación, pero poco gobierno y Estado. Apenas se cumplió el aniversario de haber soltado al hijo del Chapo, cuando al mismo tiempo se ataca a diestra y siniestra a todo aquel que aspira a un mejor país. Hoy se les da abrazos a los criminales, mientras el resto de la sociedad civil vive entre balazos: en pueblos mágicos; aeropuertos; fiscalías estatales; e incluso en aproximaciones a escuelas.

¿Qué hicimos para merecer tanto y a la vez tan poco?

Y es que el autoritarismo del presidente ha llegado tan lejos, que de manera paradójica hoy no tiene autoridad; reitero: ni siquiera frente a los obreros de su “máximo proyecto”. Y no solamente ante ellos, sino tampoco ante la sociedad civil y mucho menos frente a organismos e instituciones internacionales que cada vez califican a México como un país menos democrático.

¿Con qué valor y con qué discurso el presidente irá a la ONU a hablar de corrupción? Muy probablemente no le han avisado que es frente a otros Jefes de Gobierno y no frente al Lord Molécula y otros periodistas puestos a modo.

El autoritarismo del presidente ha sido tanto, pero a la vez tan infértil, que hoy quienes fueron o son sus aliados, incluso ya creen que llegó a un techo: la CNTE; los trabajadores de 2 bocas; los ridículos porristas de la 4T, e incluso el máximo y mejor operador que su partido (MORENA) tiene, Ricardo Monreal, quien parece no estar dispuesto a ser un ausente de la boleta presidencial del 2024.

Y es que como afirman las teorías de ciencia política sobre liderazgos de gobierno, una cosa es ser gobernante líder, y otra cosa gobernante jefe. AMLO ya pasó a ser más jefe que líder. Es evidente, solo basta con ver los comportamientos y acciones de Claudia Sheinbaum, quien incluso, cuando la tragedia de la línea 12 del metro, se comportó más como una regente antigua de la Ciudad de México, que como una gobernante independiente, afirmando que sería el presidente quien (mal) informaría sobre lo sucedido.

Un líder a diferencia de un jefe tiene autoridad, un jefe solamente posee el poder de la investidura; un líder tiene un respaldo legítimo, mientras el jefe solamente tiene subordinados. Y es que si bien es cierto que AMLO es y ha sido líder, pocos podrán negar que hoy es más jefe que líder. No en vano si el presidente afirma que la Tierra es plana, sus empleados afirman lo mismo, sin ser precisamente idiotas.

En fin, si bien podemos lamentar que vivimos hoy frente a un gobierno autoritario, también es posible celebrar que todo autoritarismo sufre paradójicamente hipérbolas; y si la curva del COVID no se aplanó, la curva del poder de Andrés Manuel sí que lo hace.

En otro rollo de ideas: durante esta y la próxima semana se define quién será la próxima directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México. Al igual que muchos otros egresados y académicos del plantel, considero que sea cual sea el resultado, nuestra facultad tendrá una gran líder como directora, pues todas las opciones gozan del prestigio y afecto de la comunidad de la FCPyS. Sin embargo, también es importante destacar que quien quede tiene muchísimos retos por delante, incluso quizá, llegando a ser la directora con más retos a futuro, especialmente por las circunstancias del COVID19. A la próxima dirección hay mucho que solicitarle a plazo inmediato; en lo personal yo alzaría la voz para que se empiecen a enseñar y a utilizar métodos cuantitativos reales y con nuevas tecnologías, así como tener un material bibliográfico (físico o digital) que vaya con los tiempos actuales.

¡Que sea por el bien de la facultad!