Andamiaje Alterno

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Roberto Sebastián NAVA FABELA

* Sueños o utopías

Soñar no cuesta nada», la distancia entre el querer y el poder, debe ser siempre considerada o podemos pensar un absurdo, en la columna anterior, incluí un sueño, un tema imaginario, ¿cuántas veces vamos por la vida inmersos en la imaginación?, ¿hasta qué punto soñamos todo el tiempo? El sueño como utopía, al menos existe la posibilidad de hacer real un mejor mundo o cuando menos el contexto personal.
«¿A qué le tiras mexicano cuando sueñas, mexicano?» expresa en su canción Chava Flores y es que evadir la realidad y aspirar a situaciones o proyectos tan alejados de lo posible, es una peculiaridad de estos tiempos, en un ambiente de continuas campañas políticas donde hay tanta promesa, por eso la chanza de mi anterior columna.
La utopía establecida como el pensar un mejor mundo, en condiciones óptimas para la humanidad, en donde todos son felices, es un signo de los ensueños, bromas jugadas a nuestro momento histórico, a veces puede ser una cuestión tangible, aunque la mayoría de las veces queda en mera ilusión.
Desde luego, los sueños y las utopías deben existir, a través de estos dos factores, la humanidad en su historia ha logrado avances que a lo sumo mejoran su existencia. Hay una gran diversidad de intereses y necesidades, de contextos y de formaciones, esa diferenciación humana hace posible el logro de los sueños o de las utopías, o también quedan en el olvido, como un imposible.
El ideal posibilita el mejorar como nación, si es viable y se concentran todos los esfuerzos para hacerlo realidad en una sociedad de conocimiento cambiante, inmersa en la globalización y en el constante avance tecnológico y científico.
En fin, bajemos a la realidad y desarrollemos un proyecto de vida, bajo el binomio querer y poder, es decir, quiero ir a la librería a comprar el último poemario que escribió Octavio Paz, tengo el dinero para adquirirlo y las competencias intelectuales para interactuar con el autor.
Arribar día con día en el devenir de la existencia, inmerso en sueños y utopías un tanto descabelladas puede limitarnos en lo que si podemos efectuar, en fin cada cual sabe a su modo de ver el mundo y vivirlo, aquello posible de realizar, por lo pronto, después de mi broma anterior, ocuparé el tiempo en acciones renovadoras, como indicó José Enrique Rodó en su libro: «Motivos de Proteo»: «Renovarse es vivir».