Cubrebocas, remedio simple y accesible

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POR Fernando Ariel GARCÍA TERRÓN

Conforme el tiempo pasa, los gobiernos han comenzado con la reapertura gradual de las economías alrededor del mundo, haciendo énfasis en las medidas de salud pública que han demostrado mejores resultados en el control de la pandemia: distanciamiento físico, lavado de manos y uso de cubrebocas. El día de hoy hablaremos de este último, una medida sencilla y al alcance de todos.

 

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en etapas tempranas de la pandemia no recomendaban el uso de cubrebocas ya que no se tenía evidencia científica contundente de su efectividad para controlar la propagación del virus causante de la COVID-19. Hoy, estas instituciones líderes en la prevención, respuesta y control de enfermedades infecciosas recomiendan todo lo contrario.

 

En un inicio se creía que el mecanismo de transmisión físico (tocar superficies en las que se alojan las gotículas previamente emitidas por alguna persona infectada, que contienen al virus y posteriormente al llevar las manos a nuestra nariz, ojos o boca) era el principal mecanismo de infección; conforme pasaron los meses, esta vía resultó ser de menor importancia que el mecanismo de transmisión aéreo, siendo que inhalar aire que contiene estos aerosoles suspendidos resulta aún más contagioso.

 

El problema central con la infección por COVID-19 es el papel de los portadores asintomáticos y los pre sintomáticos en las cadenas de transmisión, ya que estas personas no van a presentar tos, fiebre, ni tampoco otros síntomas característicos de la infección; pero al hablar, estornudar y hasta respirar, estarán exhalando aerosoles con las microscópicas partículas virales en un periodo de hasta dos semanas, aumentando el riesgo de contagiar a las personas que interactúan con ellos.

 

Recordemos que el virus se transmite principalmente entre personas que tienen contacto cercano entre sí (1.5 metros aproximadamente), por lo que resulta aún más importante usar el cubrebocas en entornos donde las personas se encuentran cerca las unas de las otras o donde el distanciamiento físico es difícil de mantener. La evidencia disponible sugiere que la utilización masiva de cubrebocas cuando se está en público, en combinación con el lavado de manos y mantener el distanciamiento físico, puede reducir las tasas de propagación comunitaria del virus y por ende las tasas de hospitalización y muertes.

 

Es ahí donde radica la importancia en la implementación de políticas públicas que requieran el uso del cubrebocas como una herramienta contundente en la lucha contra el virus, ya que al actuar como una barrera mecánica evita la propagación de los aerosoles que emitimos al estar hablando, tosiendo, estornudando, etc. Pero también, actúan como un filtro para que estas partículas no entren, o entren en una menor cantidad a nuestro organismo cuando se encuentran flotando en el aire y por ende el riesgo de infección se disminuya considerablemente.

 

Hay muchos estudios que comparan distintos tipos de cubrebocas, muchos de ellos concluyen que para la sociedad en general, la consideración más importante a tomar en cuenta debe de ser el utilizar un cubrebocas cómodo y que se use de manera consistente y correcta (cubriendo nariz y boca), los cubrebocas de tela pueden ser efectivos siempre que tengan por lo menos 2 capas. Los muy conocidos respiradores N95 se deben reservar para personal médico que realice procedimientos como intubar un paciente o realizar una broncoscopía.

 

Nuestras autoridades federales sostienen que el uso obligatorio del cubrebocas pone en riesgo los derechos humanos ya que sería una puerta abierta al abuso por parte de las autoridades. Si nos ponemos pensar que el uso del cinturón de seguridad es obligatorio cuando vamos en un auto, el uso de casco es obligatorio para los motociclistas y desde hace varios años está prohibido fumar en espacios públicos, todas estas son medidas influenciadas por la salud pública para cuidar el bienestar y la integridad de la sociedad. ¿Por qué obligar a las personas a usar un cubrebocas abriría la puerta al abuso por parte de las autoridades?

 

AGT

 

El uso de cubrebocas demuestra solidaridad y afecto: ¡Úsalo!

 

Fernando Ariel García Terrón

Médico Cirujano por el Tecnológico de Monterrey, investigador en el Instituto de Salud Pública y Global AHF en la Universidad de Miami y ayudante de investigación en la Fundación Mexicana para la Salud.

 

ariel_garcia_terron@hotmail.com

Twitter: @ArielGarciaT