ECOSOFIA DE MARTIN HEIDEGGER

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Por: Ariel Pérez

Cuando planteamos la relación entre el pensamiento de Martin Heidegger y la cuestión ecológica presuponemos utilizar la palabra ecología (Ökologie) en un sentido muy amplio. Tan amplio que extralimita el sentido científico del término.

Es por tal aseveración que Heidegger es considerado el primer teórico de la lucha ecológica”. Si bien lapalabra ecología fue acuñada por Ernst Haeckel en su conocido texto denominado Generelle Morphologieque salió publicado en 1866. En este libro se definía a la ecología como “el estudio de las interacciones del organismo con su mundo exterior” En su escrito, Haeckel imaginaba una economía orgánica y global, en la que todas las especies vivientes habrían de desempeñar un cierto papel. Desde ese punto de vista el pensamiento monista de Haeckel intentó promover un sentido unitario de la naturaleza, una concepción de unidad de los seres vivos que fue retomado varias décadas después por aquellos investigadores que se dedican a la ciencia de la ecología. Históricamente y tomada en su sentido estrictamente científico la palabra ecología como tal fue aceptada en el año 1893.

Sin embargo, la preocupación por el medio ambiente comienza a insinuarse en las últimas décadas del siglo XIX fue recién a mediados del siglo XX que los denominados “movimientos verdes” entran a participar de modo activo en defensa de la agresión humana hacia el planeta. De este modo la perspectiva ambiental irá complejizándose, y yendo más allá de los datos de las ciencias, se proyectará hacia una ecología integral o ecofilosofía.

El fundamento teórico principal sobre el que se desenvuelve es en torno a la vinculación actual entre la necesidad de plantear la pregunta por el ser, que ha caído en el olvido a lo largo de la tradición metafísica, y la preocupación respecto a nuestro modo de vivir y el señorío del hombre sobre la tierra y su trascendencia. Lamentablemente en nuestro tiempo las cuestiones medioambientales han sido relegadas al ámbito de la ecología, concebida como una rama de la ciencia natural, o bien son tratados desde las novedosas corrientes ecofilosóficas que se conocen como ecología profunda, ecofeminismo y ecología social.

En el caso de Heidegger, la concepción de la naturaleza que aparece en su obra quedó en gran parte eclipsada , que muchas veces han sido consideradas como metáforas de corte poético o menospreciadas como habiendo exaltado los poderes pretécnicos de la posesión, ligados al sedentarismo y la preocupación personal. La devastación del planeta, de alcance tanto medioambiental como sociocultural, reclama la ecosofía acorde con los desafíos de nuestros tiempos.

Por lo anterior es necesario preguntarse por el habitar del hombre de nuestro preocupante tiempo. Si bien se habla de medios de vida y de carestía de viviendas, realmente no se percibe la verdadera indigencia de habitación, que es muy antigua y consiste en que los mortales todavía buscan la esencia del habitar, todavía tienen que hacer consciente el habitar. En parte, su carencia de suelo patrio, su estar librados a la intemperie, son los factores por los cuales todavía no consideran tal indigencia. En lugar de ser remitidos a la esencia del ser, los bienes y estrecheces nos tornan justamente ciegos. Pero a penas el hombre lo haga, no habrá miseria; habrá considerado y guardado la única adjudicación que llama a los mortales al simplemente habitar.

La concepción de naturaleza de Heidegger ha sido en parte eclipsada debido a las interpretaciones que situaban la “analítica del Dasein” en el contexto de una filosofía existencialista que, obstruía toda posibilidad de pensar en la naturaleza o bien negaba la misma. En lo referente a lo que se concibe como el “segundo Heidegger”, su concepción de la naturaleza y la tierra ha sido notoriamente influida por la poesía de Hölderlin. De esta forma se puede ver cómo Heidegger esbozó su peculiar desarrollo de la naturaleza. Las concepciones nos muestran que las meditaciones heideggerianas nos perfilan muchas veces hacia sendas intransitadas y caminos que parecen conducirnos a fines inciertos.

Todo este análisis estimado lector deja abierta la posibilidad de plantear una ecosofía situada a partir de la noción de la naturaleza, tal como aparece en la obra de este filósofo. Toda vez que la concepción del mundo puede ser diversa. Es importante tener en consideración que este en tanto apertura del humano Dasein, se presenta de tres maneras diferentes: el mundo circundante (implica un trato práctico con las cosas y situaciones, y al cual le corresponde el ocuparse de los “quehaceres humanos”; el compartido, en el que tratamos con los demás hombres y que contiene una implícita preocupación por las personas y el mundo en sí mismo.

Lo anterior es la triple articulación que se halla esencialmente vinculada al Dasein, considerado como aquel ente “vivo” al que le corresponde el “ser en elmundo”. El mundo aparece en cuanto aquello de que nos cuidamos, a que atendemos. Esto hace que la cotidianeidad de este quede caracterizada como mundo y entorno. Es la cuestión entre el fenómeno del mundo y la “realidad” que a su vez nos llevará al planteo de la relación entre este y la naturaleza.

Finalmente, en su obra “Ser y Tiempo”, Heidegger señala que las teorías filosóficas tradicionales han pasado por alto la importancia que conlleva la significatividad del mundo. Es precisamente en esta obra donde el filósofo alemán alcanza la madurez conceptual y la idoneidad lingüística en relación con el estilo de su pensamiento. En la expresión “estar en elmundo”, tanto la impactante expansión técnica como su repercusión sobre la naturaleza requieren de un pensar adecuado, superador de la metafísica, porque precisamente ha sido la tradición metafísica la que se ha consumado en la actual dinámica y globalizada técnica.