EL COLAPSO DE LOS OCÉANOS

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Por: Ariel Pérez

 

Estimado lector espero no alarmarle con el título de la columna, pero si pretendo generarle conciencia sobre la gran problemática a la que nosotros los humanos hemos sumergido a una fuente vital para el desarrollo de la vida en nuestro planeta, los océanos.

Los océanos producen al menos 50% del oxígeno del planeta. De acuerdo con Naciones Unidas, los océanos albergan la mayor parte de la biodiversidad de la tierra y es la principal fuente de proteínas para más de mil millones de personas en todo el mundo.

Los océanos también proporcionan medicinas, biocombustibles y otros productos. Contribuyen a la degradación y la eliminación de los desechos y de la contaminación, y sus ecosistemas costeros actúan como amortiguadores para reducir los daños causados por las tormentas.

Nuestra relación con el mar es innegable. Nos alimentamos del mar y por mar realizamos gran parte de nuestras relaciones comerciales desde el inicio de los tiempos. Los desplazamientos de personas y mercancías se realizan en un buen número a través del mar, así que de no existir este, las civilizaciones estaríamos más aisladas, además de que las fuentes de alimento se reducirían.

Pero no solo eso, sino que gran parte del oxígeno que respiramos, lo genera el mar, así que debemos estar eternamente agradecidos y ser cuidadosos al máximo con este gran pulmón vivo del planeta que nos da vida a los seres que habitamos en la Tierra.

En el caso de nuestro México, somo uno de los países megadiversos a nivel mundial con mayor extensión oceánica (65%) que terrestre (35%), distribuida en la región del Océano Pacífico (incluyendo los Golfo de California y Tehuantepec) y en el Océano Atlántico (con el Golfo de México y el Mar Caribe). A su vez el Golfo de México contiene al Golfo de Campeche. Lo anterior da lugar a una amplia variedad de ecosistemas y de especies, así como de procesos ecológicos.

 

Aunque los seres humanos no podemos consumir agua salada, dependemos de este vasto ecosistema, pero la contaminación,  cambio climático y la sobrepesca amenazan con dejar el océano agitado y vacío.

Nuestros océanos mueren a causa humana y es que el 40% del océano está afectado por la contaminación, lo que impacta negativamente sobre los hábitats y la biodiversidad. El uso excesivo de fertilizantes en las zonas agrícolas y las descargas de aguas residuales de ciudades y granjas porcinas que se vierten en los ríos llegan a las costas, provocan un incremento en nutrientes en los océanos, lo que produce en ellos contaminación química, de acuerdo con un reporte de la fundación Heinrich Böll.

Finalmente, estamos acabando con ellos y es que en los últimos 150 años se han perdido aproximadamente la mitad de los corales vivos. La contaminación por plástico en los océanos se ha multiplicado por diez en los últimos 40 años. Un tercio de las poblaciones de peces están sobreexplotadas.

Sin embargo, gracias a la organización de las y los defensores del medio ambiente, actualmente los países discuten un acuerdo global que busca que en 2030 un mínimo del 30% de los mares estén protegidos para evitar la minería, la pesca ilegal, la contaminación tóxica o por plásticos.