Entre tuercas y cables

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POR Alfonso FAURE

Hace unos años, cuando estaba en la universidad, unos amigos me comentaron que estaban trabajando en un taller de autos que se dedicaba a la restauración de autos principalmente y me invitaron a trabajar con ellos. Fui a visitar el taller y al llegar, observé a un lado de la bodega, un miniauto deportivo con líneas y acabados clásicos que le estaban haciendo algunos ajustes. El dueño me comentó que estaban terminando el proyecto de hacer un auto a escala de 2 metros de largo, completamente funcional. Este coche era una copia de un Auto Union tipo D de 1936 con la carrocería hecha de aluminio de manera artesanal. Siguiendo la plática, el dueño del taller, Fernando Urquiza, me comento que si quería venir a aprender y sacar un poco de dinero entre clases era bienvenido a integrarme al equipo que iba a comenzar a fabricar otro nuevo proyecto, pero ahora en escala completa. El auto que Fernando se propondría hacer era un Mercedez-Benz W196 “Streamliner”. Por temas de tiempos en la escuela y un poco de desidia de mi parte, al final no me integré a trabajar en el taller, pero mis amigos siguieron trabajando y me platicaron un poco de como iba avanzando proyecto y de lo difícil que era trabajar con la Rueda Inglesa para poder darle los trazos estilizados a este modelo.

 

Pasaron los años, nos graduamos de la carrera mis amigos y yo, y uno de ellos siguió trabajando en el taller. Me llegó a platicar que ya estaban avanzando con la carrocería para igualar las medidas exactas del modelo original de 1954 con el que los grandes pilotos Stirling Moss y Juan Manuel Fangio, corrieron en la Formula 1. Después de un tiempo mi amigo se mudó al extranjero y le perdí un poco la pista al proyecto y si es que se había completado. Sin embargo, el fin de semana pasado, me comparten un video de YouTube que realizó su hijo, Fernando Urquiza Jr. donde se muestra el proceso para llevar a cabo este gran proyecto. En el video podemos ver imágenes del producto final, y son realmente impresionantes; el parecido de esta replica con el modelo original es increíble y, además, se les ocurrió la grandiosa idea de instalarle un motor del Mercedez Benz 300 SL modificado con partes de titanio. Lo que hace a este motor especial es que en su momento sostuvo el récord de velocidad en tierra alcanzando los 307 km/h.

 

Los invito a ver el video en YouTube como “Construí el Auto de Mis Sueños” para que vean este deleite de automóvil y de que cómo un mexicano en un taller en Querétaro logró replicar y construir un coche que en 2013 fue subastado en 19.6 millones de libras esterlinas. Un logro nada menor y que ojalá sirva como inspiración para muchos otros proyectos de construcción y ensamble de automóviles como lo ha hecho también la marca Vuhl, también en Querétaro; y que así podamos colocar a México como un país de diseñadores y creadores de autos y no solo como buenos ensambladores y mano de obra barata. Que de aquí salgan las nuevas propuestas de movilidad hacia el futuro, y quien sabe, en unos años tal vez podamos ver una marca mexicana vendiendo un gran volumen de vehículos por todo el mundo.