Jean Henry Dunant, Fundador del Movimiento Internacional de la Cruz Roja a 110 años de su fallecimiento

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POR Sergio MACEDO

El pasado 30 de octubre se conmemoró el 110 aniversario de la muerte de Jean Henry Dunant, empresario suizo fundador del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, considerada la agrupación humanista más grande del mundo, integrada por alrededor de 97 millones de voluntarios distribuidos en 190 países del planeta, quienes diariamente dedican sus esfuerzos para aliviar el sufrimiento humano.

Henry Dunant nació el 8 de mayo de 1828, en Ginebra Suiza, fue hijo de Jean-Jacques Dunant y Antoinette Dunant-Colladon, desde joven se involucró en actividades de carácter altruista influenciado por la labor humanitaria que realizaban sus padres en diversos rubros, como el cuidado de enfermos, auxilio a huérfanos y personas que acaban de salir de prisión, así como de los más necesitados.

A la edad de 24 años su filantropía lo llevo a formar la Unión de Jóvenes Cristianos de Ginebra (YMCA), incluso redactó los estatutos para la creación de dicha organización a nivel internacional. A pesar de su gran compromiso social, no se caracterizó por ser un buen estudiante y tuvo que abandonar su formación académica para iniciar su vida laboral en una institución bancaria, lo que le permitió viajar a diversas partes del mundo, posteriormente fundaría su propio negocio y recorrería gran parte de Europa y África principalmente.

Debido a su habilidad financiera, el emperador francés, Napoleón III le otorgó una concesión para trabajar tierras en Argelia, sin embargo, el contrato no era muy claro, razón por la cual decidió buscar al monarca galo para manifestar sus inconformidades. En ese momento el dirigente se encontraba en el frente de batalla de Lombardía luchando contra los austriacos, quienes ocupaban gran parte de Italia. El ejército franco tenía su cuartel en la ciudad de Solferino, sitio al que Henry Dunant tuvo que acudir para entrevistarse con el emperador.

Luego de varios días de viaje, el empresario suizo llega a Solferino la tarde del 24 de junio de 1859, el mismo día en que tuvo lugar la batalla entre los ejércitos austriaco y franco-piamontés, la cual marcaría su vida. Se estima que dicho combate dejo un saldo de aproximadamente 30 mil heridos, quienes se encontraban esparcidos, agonizantes y sin recibir asistencia médica, aunado a un gran número de muertos abandonados a su suerte.

La escena resultó impactante para el joven empresario, quien, al ver a cientos de heridos a punto de morir ante la indiferencia humana, de inmediato organizó a la población civil, principalmente mujeres y jóvenes de la región para prestar ayuda a los soldados lesionados, sin importar a que ejercito pertenecían, su objetivo era paliar el sufrimiento de esas personas.

De esa experiencia Dunant escribe el libro Recuerdo de Solferino (1862), en dicho texto hace una descripción de la batalla, reflexiona sobre los horrores de la guerra y la necesidad de crear una asociación dedicada al socorro de los heridos en combate, independientemente del bando en que luchen, la cual debería integrarse con voluntarios capacitados y calificados, dedicados a aliviar el dolor humano.

A partir de lo observado en Solferino, Henry Dunant enfoca su tiempo y energía en consolidar un grupo de voluntarios que, durante tiempos de paz se prepararan para prestar auxilio a los heridos de guerra durante los combates tan comunes en aquellos momentos.

En 1863 conoce a Gustave Moynier, Guillaume Henry Dufour, Luois Apia y Théodore Maunoir, juntos constituyen la Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública y el Comité Internacional de Socorros a Militares Heridos en Campaña, también conocido como el Comité de los Cinco.

Un año más tarde, con el apoyo del gobierno suizo se lleva a cabo una segunda reunión de trabajo de dicha organización, en la ciudad de Ginebra, en la que se firmó el convenio para mejorar la suerte de los militares heridos en batalla, de igual manera se acordó la neutralización del personal de sanidad y de los hospitales militares, se adopta una cruz roja sobre un fondo blanco como símbolo protector en tiempos de guerra, y el Comité Internacional de Socorros a Militares Heridos en Campaña se convierte en el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organización imparcial, neutral e independiente dedicada a proteger la vida y la dignidad de las víctimas de la guerra y la violencia interna; además de  prevenir el sufrimiento mediante la promoción y el fortalecimiento del derecho y los principios humanitarios universales.

Con la creación del CICR se funda el Movimiento Internacional de la Cruz Roja, el cual se completa con los trabajos de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja; así como de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, instancias que buscan mejorar la vida de las personas vulnerables movilizando el poder de la humanidad.

Dunant fue un Incansable promotor del entendimiento entre los hombres y el derecho internacional humanitario, motivo por el cual, a los 73 años, el 10 de diciembre de 1901 se hace acreedor al Premio Nobel de la Paz, junto con el político y economista francés, Frederic Passy. Muere el 30 de octubre de 1910, a los 82 años, en la ciudad suiza de Heiden.

A poco más de un siglo de su partida, el legado de Henry Dunant sigue vigente, su idea de aliviar el sufrimiento humano se replica por el mundo entero gracias al trabajo de millones de voluntarios distribuidos en todo el planeta, cuya labor se fundamenta en siete principios fundamentales, Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Voluntariado, Unidad y Universalidad.