LA FALTA DE MEDALLAS SOLO ES EL REFLEJO DE LA MALA GESTIÓN EN LA CONADE- ISIDRO O’SHEA

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LA FALTA DE MEDALLAS SOLO ES EL REFLEJO DE LA MALA GESTIÓN EN LA CONADE

Por: Isidro O`Shea

@isidroshea

Es el tema de esta semana y de días previos: las pocas medallas que la delegación mexicana se trajo de Tokio; sin embargo, la carencia de las preseas es solo la punta de un iceberg mucho más grande y mucho más complejo. Y es que solamente una verdad ha dicho Ana Gabriela Guevara al respecto: muchas veces las medallas se definen en coyunturas deportivas de momentos muy pequeños y precisos de la competencia; hay segundos (ni siquiera minutos) que pueden hacer parecer que echan para abajo el trabajo y la preparación de todo un ciclo olímpico.

Sin embargo, lo anterior no es, ni debe ser un pretexto, como tampoco puede ser el decir que obtuvimos muchos 4tos lugares. Las cosas se deben de decir por su nombre: fracasolo que le ocurrió a México en los Juegos Olímpicos que recién han terminado.

Y precisamente, y a diferencia de lo que muchas veces ocurre en las grandes ligas de fútbol, donde los ídolos ganan grandes cantidades de dinero, y al final, son los únicos que deciden sobre la cancha; en los deportistas olímpicos de alto rendimiento (por lo menos en México) el éxito o el fracaso pocas veces depende en grandes porcentajesde ellos. Tienen que vivir y subsistir con los mínimos apoyos, con dietas que prácticamente ellos y lo que van aprendiendo se van haciendo; con falta de sueldos, apoyos y/o becas; con total incertidumbre sobre su futuro.

Me atrevo a decir que la carencia de medallas es la punta del iceberg de un fracaso mucho más grande, por varias razones: porque vimos las trampas y los conflictos de interés que orillaron a nuestras mejores ciclistas a renunciar al llamado de última hora de las autoridades; porque vimos que Paola Espinoza – una de las mejores deportistas olímpicas mexicanas de los años recientes – también denunció este tipo de decisiones arbitrarias en la selección de competidores; porque hemos escuchado gran cantidad de señalamientos hacia la titular de la CONADE quien parece haber asumido el cargo para beneficiarse económicamente.

Y es que reitero la idea de que nuestros deportistas son los menos culpables (en su mayoría) de los resultados obtenidos; muestra de ello es que dos de los deportistas olímpicos mexicanos más aplaudidos durante este certamen, fueron justamente dos que no obtuvieron medalla, pero que evidenciaron las ganas, la actitud, el esfuerzo que pusieron a cada instante: la gimnasta Alexa Moreno y el clavadista Rommel Pacheco. La primera por su juventud y por hacernos vibrar en un deporte donde prácticamente nunca estamos presentes; y el segundo porque a pesar de no haber logrado nunca un metal olímpico, demostró durante años dar lo máximo posible en sus competencias, logrando una carrera deportiva de 18 años, desde los Juegos Panamericanos de Santo Domingo (2003) donde logró el oro; siendo campeón mundial en Río (2016) y ahora con el final de su carrera deportiva en Tokio.

Todos los que tienen tres dedos de frente saben que no es fácil hacer una carrera deportiva de alto rendimiento, ni mucho menos mantenerse tantos años como lo ha hecho Pacheco. Incluso me atrevería a decir que muchos hemos pensado en el simple sueño de estar en unas olimpiadas más allá de ganar o no, porque sabemos que estar ahí significa, en gran medida,ser deportista de élite.

Por su parte, Ana Gabriela Guevara ha pasado de ser un ídolodel deporte mexicano a ser simplemente una política más donde la mayoría de los mexicanos la reconocen como corrupta, incluso por encima de tristes personajes como Manuel Bartlett; así lo ha mostrado un estudio de opinión de México Elige. Y no, no me sorprende, lo tiene más que merecido.

Hoy, a toro pasado podemos decir que otros funcionarios que no son precisamente deportistas, pero de los cuales se sabía su pasión por el deporte, lo han hecho mejor que Guevara al frente de la CONADE: me refiero específicamente a Bernardo de la Garza y Alfredo Castillo.

Hay presidentes que comparten la responsabilidad de los ciclos políticos, y hay otros que deben asumirla completamente. Es un fenómeno parecido o igual a los problemas que nos ponían en la primaria para obtener el máximo común divisor.

Por ejemplo en Atlanta 96, la responsabilidad (con base en los años de gestión) fue compartida por Salinas y Zedillo; en el 2000 únicamente le tocó a Zedillo; en Atenas (2004) prácticamente fue responsabilidad exclusiva de Fox, mientras en el 2008 fue compartida por el anterior y Calderón, y así sucesivamente. Los juegos olímpicos de Tokio 2020 podrían verse de responsabilidad compartida entre los mandatos de Peña Nieto y López Obrador, pero la realidad es que, con la coyuntura del COVID, le correspondió un año más al presidente actual, así como también es cierto que los grandes problemas se empezaron a destapar en esta administración.

Al gobierno de Peña Nieto le correspondió la preparación del ciclo olímpico completo de Río 2016, y aunque los resultados tampoco fueron lo que hubiésemos querido, sí fueron mejores que los de Tokio.

Ana Gabriela Guevara, ayer se escudaba en la cantidad de “4tos lugares” y diplomas olímpicos, según ella, no valorados. Sin embargo, la realidad no es como ella la plantea, pues si bien se obtuvieron 17 diplomas olímpicos de los cuales 7 fueron “4tos lugares”; en 2016 no fue muy distinto, en Brasil se lograron 16 diplomas olímpicos, de los cuales 5 fueron “4tos lugares”.

Por la arista que lo veamos (a excepción del esfuerzo de nuestros deportistas, que merecen el mayor reconocimiento) los juegos olímpicos de Tokio para México fueron un fracaso; incluso fuimos el país latinoamericano (de los que lograron por lo menos una presea) peor posicionado en el medallero, debajo de Argentina, Venezuela y Ecuador.

Desde Atlanta 96 donde solo se ganó un bronce, o incluso desde Barcelona 92 donde solo fue una plata, México no había tenido resultados tan pobres; es decir, desde el México pre-democrático.

Pero bueno, así es esto y así es este gobierno de cuarta. No esperemos que se disculpe Guevara ni mucho menos que renuncie. Si no lo ha hecho López Gatell por su negligencia que ha arrebatado la vida de por lo menos 400 mil mexicanos, mucho menos lo va a hacer Guevara por cuestiones del deporte.

¡Seguro estoy de que vendrán tiempos mejores!