Se reanudan actividades presenciales en el poder judicial del estado de méxico sin embargo los “dies atri” no han quedado atrás

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POR Edgar ROMERO

En la Roma antigua durante la monarquía fue el rey Numa Pompilio el primero en diferenciar los días fastos de los nefastos.

 

Los días fastos eran las jornadas que, gracias a la ley divina, estaban dedicadas a la actividad humana, sobre todo a la actividad jurídica, a ejercer y aplicar el derecho, a impartir justicia.

 

Los días nefastos eran los días dedicados a los dioses y, por tanto, toda actividad humana cesaba, a excepción de la religiosa. Los romanos no daban a los días nefastos un carácter de mal agüero como se hace hoy en día.

 

Pero también existía una tercera clasificación de los días y a ella correspondían los llamados dies atri (días negros) jornadas malditas en las que no se realizaba ninguna actividad, a no ser de urgencia, ya que estaban condenadas al fracaso.

 

Han trascurrido 128 días desde que el Pleno del Consejo de la Judicatura del Estado de México determino suspender las actividades de los órganos jurisdiccionales y unidades administrativas en todo el Estado, esto debido al riesgo sanitario por el virus SARS COV 2 causante de la enfermedad COVID-19.

 

El mismo Consejo de la Judicatura mediante la circular 41/2020 emitió la declaratoria de reanudación de términos, plazos procesales e inicio de actividades presenciales, a partir del día de ayer lunes 27 de julio de 2020.

 

Sin embargo, nada será como antes, no debemos olvidar que nos encontramos en semáforo naranja y el regreso a las actividades se realizará de forma gradual y escalonada, inclusive debe privilegiarse las diligencias virtuales antes que las presenciales, y deberá respetarse el protocolo sanitario al interior de los edificios del Poder Judicial del Estado de México, que entre otras disposiciones exige que los abogados acudamos sin joyería ni corbata, usar siempre cubre bocas de manera correcta, respetar la sana distancia, no saludar de mano ni mucho menos de abrazo como lo acostumbrábamos entre colegas, lavarse las manos constantemente, usar gel antibacterial, en fin, todas estas disposiciones no son exclusivas de los edificios de juzgados, ya se aplican en otros lugares con concurrencia publica.

 

Definitivamente las condiciones para regresar a las actividades no son las mejores, la curva no termina de aplanarse y los pronósticos del señor Gatell todos han sido muy desafortunados, en este momento seguimos lamentando el fallecimiento de Agentes del Ministerio Publico y Policías de Investigación que fueron contagiados por el virus en ejercicio de sus funciones y en oficinas públicas, de la misma forma es lamentable el deceso de magistrados, jueces y servidores judiciales así como de defensores públicos o privados.

 

El día de ayer y los siguientes días se podrá observa una gran afluencia de abogados litigantes y usuarios haciendo largas filas para poder accesar a los juzgados mexiquenses, dependiendo el tramite, el juzgado y el distrito judicial solo pueden acceder de tres en tres personas por eso las filas son interminables, abogados afuera de los juzgados bajo el rayo del sol y sin un lugar donde sentarse, son las típicas esas que colorean hoy el paisaje judicial mexiquense, no cabe duda, aun no son días fastos para impartir justicia.

Mientras no se descubra la vacuna contra el Covid 19 es poco seguro y además sensato retomar nuestras actividades de manera normal, a pesar de la declaratoria de reanudación de actividades presenciales muchas de las audiencias, por lo menos en materia penal, se realizan de manera “virtual” o “telepresencial”, pero solamente quien ha desahogado audiencias en estas modalidades sabe el terrible problema que las mismas significan, interrupciones constantes durante las trasmisiones, en algunas ocasiones los argumentos de las partes se entre cortan, en otras son inaudibles, de manera repentina se desconecta el asesor jurídico de la victima, o el ministerio publico, en algunas zonas la señal de internet es muy inestable, los problemas se agravan en la etapa de juicio oral cuando se tienen que desahogar pruebas porque el juez no se encuentra en las mejores condiciones para valorarlas.

 

Por supuesto que reconocemos el gran esfuerzo que realiza el Poder Judicial del Estado de México sin embargo de las 12,121 audiencias penales que se han realizado hasta el momento no nos indican cuantas se han tenido que suspender por fallas tecnológicas, esperemos que después de la pandemia no existan reposiciones al procedimiento, los dies atri aun no concluyen.

 

EDGAR ROMERO

TITULAR DE LA FIRMA LEGAL EDGAR ROMERO Y ASOCIADOS S.C