¿Conmemoración o celebración del Día de la mujer?

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POR Isidro O’SHEA

El día internacional de la mujer se instauró hace más de 100 años. Hoy no se viven los inicios del feminismo ni mucho menos. Se vive una nueva etapa de una lucha continua, estamos en la tercera ola del feminismo y es que es importante mencionarlo, porque de no hacerlo, estaríamos justamente menospreciando la labor de otras feministas como Martha Lamas o Ángeles Mastretta.

 

Hoy, quizá una de las principales diferencias, más allá del escenario en el cual el feminismo se desarrolla, es una extraña teorización de la lucha feminista, misma, que no sé cuánto aporta a la causa social. Y es que parece que la teorización actual de algunos feminismos coadyuva justamente a lo contrario – a dividir y fragmentar – que busca el feminismo en materia general: la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

 

Hace poco en una reunión, lo que era una charla ligera se convirtió en un debate profundo cuando me autodefiní “feminista”; muchos de mis amigos y amigas me dijeron que no podía o no debía hacerlo; por lo menos no hoy que tan atrasados estamos. Y justamente por lo anterior, es que creo que vale la pena y es importante definirse feminista; sin ir a las profundidades, a esas profundidades que solamente fragmentan; sino simplemente ver a todo aquel o aquella que se considera feminista, como una persona que anhela la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y hace lo propio para lograrlo.

 

Y es que, si vamos tan atrasados, y tan en pañales estamos ¿Cuál es la necesidad de fragmentarnos en lugar de encontrar las coincidencias? Si bien es cierto que aún no podemos correr, ni mucho menos volar, por lo menos caminemos en el mismo sentido.

 

Intentar teorizar de más y buscar divergencias en lugar de coincidencias no va a llevar a la lucha feminista a ningún sitio; es como intentar hablar de democracia sustantiva y encontrar sus diferencias, cuando aún no resolvemos la democracia representativa.

 

En lugar de buscar diferencias, vayamos, ellas, las mujeres por delante, a luchar contra cualquier ataque a su libertad y a sus derechos. Luchemos a un lado de ellas contra los Salgado Macedonio, los Andrés Roemer y ¿por qué no? Las Lupitas Jones.

 

Es desafortunado, pero sobre todo increíble, ver que en plena 3ra ola del feminismo haya políticos que defiendan actos contra la mujer que son indefendibles. Es lamentable escuchar a un presidente que se diga humanista al mismo tiempo que evita decirse feminista; que pone un muro metálico a las mujeres que justificadamente protestan, y que asimismo respalda como líder moral de su partido a candidatos señalados por abusos sexuales.

 

Es igualmente desafortunado que quien se dice la alternativa a la demagogia y al populismo de la 4T, presente como candidata a una mujer que tanto ha violentado a otras mujeres, ¿de verdad no hay una carta ciudadana mejor que Lupita Jones?

 

Es increíble que haya “feministas” de ocasión, ya sean hombres o mujeres, que no tengan la congruencia de su discurso y prefieran ser congruentes con sus filias partidistas que con ideales verdaderos a favor de la sociedad.

 

Quiero terminar esta columna, respondiendo la pregunta inicial. Entiendo que muchas digan que solo estamos para conmemorar el día de las mujeres, pero en lo personal, creo que también hay razones para celebrarlo. En primer lugar, celebrar la belleza natural del género femenino; en segundo, celebrar mucho de lo que han hecho tanto en la esfera pública como en la privada; y en tercer lugar celebrar justamente lo que ellas han logrado a través de su lucha feminista.

 

Se vale únicamente conmemorar, pero también creo se vale celebrar, aunque hoy no vivamos en una realidad completamente a favor de ellas. Podemos celebrar a grandes mujeres, a grandes mexicanas, a grandes mexiquenses. Celebremos a congresistas que han puesto sobre la tribuna la importancia del rol de la mujer en la política: Patricia Mercado, Ivonne Ortega, Ana Lilia Herrera, Laura Barrera, Angélica de la Peña. Celebremos que hoy somos el país en el mundo con mayor equidad de género tanto en el Congreso Federal como en los locales; celebremos que tenemos a académicas como Flavia Freidenberg y Denisse Dresser que día a día respaldan la lucha desde la Ciencia Política.

 

Es posible celebrar también que hay más espacios dentro de la administración pública para mujeres valientes, fuertes e inteligentes: Marcela González, Melissa Vargas, Ivette Tinoco, o la misma titular de la Secretaría de la mujer en el Estado de México, Isabel Sánchez Olguín.

 

Celebrar al género femenino en el periodismo mexiquense: Gina Serrano; Lorena Rodríguez; Yoselyn Velázquez; Melissa Nava o Greta Díaz González; solo por mencionar algunas. Celebrar la vida y gran obra de la gran literata toluqueña Mauricia Moreno.

 

Celebrar a mujeres que han puesto en alto el nombre de México: Adriana Barraza, Soraya Jiménez, Nancy Contreras. Celebrar a muchísimas otras mujeres, que, desde la esfera de la educación, ya sea pública o privada, han aportado su granito de arena a través de tantas generaciones del Valle de Toluca: la maestra Irma Zárate; Enny Negrete o incluso, lo digo con orgullo, mi misma madre.

 

Celebrar que hoy tenemos por primera vez a una candidata a la Rectoría de nuestra máxima casa de estudios, la Doctora Yolanda Ballesteros, quien como mujer representa el trabajo y esfuerzo de otras grandes académicas de nuestra universidad como las doctoras Manzur; las académicas Martha Nateras; Argelia Díaz; Irene Caballero; Alicia Tinoco; Verónica Ocaña; Rosa Ma. Almazán; Guillermina Díaz de la FCPyS; la maestra Celia Guzmán de la facultad de turismo; la Mtra. Frazzy González de la facultad de química, entre otras. Incluso la gran doctora Aurora López, gran académica, profesional y servidora pública, que ha dado gran parte de su vida a la institución verde y oro y que hizo de la escuela de enfermería una facultad, donde laboran otras grandes académicas como la Dra. Brenda Chacón.

 

Celebrar a nuestras madres y abuelas, que valientes han caminado su andar, y en medida de lo posible lo han hecho sonrientes. Y es ahora cuando cito al escritor Benito Lucero: “Mujer valiente es la que sonriente vence a la adversidad y no teme a la soledad, mujer valiente es la que no teme amar y sabe perdonar”.

 

Para ellas, para todas las mujeres, todas distintas pero todas valiosas. Para ellas, para mi madre, mi abuela y mis tías que no tuvieron que sensibilizarme ante la mujer, porque con su ejemplo de amor y respeto me lo dijeron todo, y quienes con su mismo ejemplo harán de las futuras generaciones grandes semilleros de mujeres valientes: Regina, Paulina, Elisa.

 

Por ustedes mujeres, sigan adelante, tienen en nosotros a muchos aliados, y con nosotros o sin nosotros cada día dan pasos agigantados.